Ayuntamiento de México
Problemas en suministro de energía eléctrica en 1921
Segundo antecedente del “horario de verano”
Dr. José Alfredo Loera Esparza
Este material se elaboró como parte de la investigación:
EL AYUNTAMIENTO DE MÉXICO Y LAS CRISIS DE ENERGÍA ELÉCTRICA, 1915-1921
DOCTORADO EN DISEÑO,
DIVISIÓN DE CIENCIAS Y ARTES PARA EL DISEÑO,
LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: ESTUDIOS URBANOS, HISTORIA URBANA
Índice
Introducción 1
El recurso energético que movió el día. El cambio de horario de 1921 3
La desaparición del descanso vespertino en comercio y oficinas 29
El individuo como excepción mediante el uso de otras fuentes de energía 42
Multas por no acatar las disposiciones sobre la “hora oficial”
y condonación 55
Ha muerto la “hora oficial” 61
Índice de cuadros
Cuadro 1 Disponibilidad de agua en la presa de Necaxa m3 5
Cuadro 2 Resumen de energía eléctrica en producción, febrero de 1921 12
Cuadro 3 Horario de cierre de comercios y servicios en la ciudad de México 25
Introducción
La investigación que ahora tienes en tus manos se ha llevado a cabo con el interés de conocer un breve lapso de tiempo en la vida de la Ciudad de México, cuando era una ciudad saliendo de la revolución que envolvió el país desde 1910 y que en 1920 iniciaba su reconstrucción con un proyecto de nación moderna, basada en mucho su modernización en el poder de la energía eléctrica.
Fue así como en 1921, tras una sequía prolongada en la región de Necaxa, se presentó el riesgo de suspender las actividades en las fábricas movidas en parte por motores eléctricos, al igual que hacerse necesario cerrar los comercios más temprano por la potencial falta de energía para el alumbrado público y comercial, y aún al interior de las casas fue necesario que el Ayuntamiento obligara a los consumidores a reducir su gasto de energía eléctrica.
Esta escasez de agua y por ello, de producción de energía eléctrica, llevó a que el Ayuntamiento decretara por necesidad el ahorro de energía eléctrica, y por estrategia el segundo antecedente del "horario de verano". ¿Cómo lo hizo? adelantando un ahora los relojes y con ello, las actividades modernas.
La crisis de energía eléctrica no fue desaprovechada por los agentes modernizadores -- industriales y comerciantes principalmente-- que plantearon incluso "quitar esa antigua costumbre de suspender actividades al mediodía".
El Ayuntamiento, como representante de la suma de intereses de los actores que mueven la ciudad de México, se muestra en sus actas de Cabildo buscando las mejores alternativas para que la ciudad continúe funcionando de la mejor manera y con sus actores sociales lo menos antagonizados posible.
Tanto en 1915 como en 1921, con el esfuerzo del Ayuntamiento de implementar el "horario de verano", podemos apreciar que la revolución más que producto de la ignorancia y la pobreza, lo fue de la modernidad y del conocimiento.
Así, para 1921, la ciudad de México muestra una dinámica de una ciudad más madura y naciendo a la nueva vida urbana que la modernización abría.
El Ayuntamiento mediaba entre los actores y continuaba creando las condiciones para la instauración de la modernidad, y ante la crisis de energía eléctrica, instrumentaba el “horario de verano” de una forma administrativamente fuerte, que muestra su crecimiento como Institución, reconstruida su participación partiendo desde su misma memoria: los archivos de Cabildo.
El recurso energético que movió el día. El cambio de horario de 1921
A diferencia de 1915, la situación de escasez de energía en 1921 involucró una ciudad más grande, con actividades más urbanas y funcionales. Pero el ajuste por falta de energía implicó abordarla no sólo retornando a la iluminación producida por la luna llena, sino a modificar la concepción misma de los ciudadanos sobre el significado del día, el cual sería determinado por el recurso y acordado por las instituciones que norman el destino de la sociedad moviendo no sólo la hora de encendido del alumbrado (como en 1915) sino también las actividades de los ciudadanos al plantearse reajustar el horario de actividades al interior de la ciudad. Así, para el día 1° de febrero fue necesario citar al Cabildo en carácter extraordinario, ante el comunicado de la CMLyFM que anunciaba "posibles deficiencias en el suministro de energía eléctrica por la escasez de agua en Necaxa" , y ya para el 4 de febrero el "Presidente de la República dictaba medidas para enfrentar la difícil situación" , entre las que destacaban el ahorro de energía en un 25% incluso en el alumbrado público aunque según un estudio hecho por la industria y comercio sobre el gasto de energía en 1921, el alumbrado público de la ciudad representaba apenas "ocho milésimas de la producción total de energía eléctrica de Necaxa" . Como la situación de escasez de agua para generar energía rebasó la capacidad de respuesta de la CMLyFM, fue necesaria la participación del Ayuntamiento para plantear y aplicar alternativas que permitieran mantener a la ciudad funcionando. Esto fue, si bien la CMLyFM era poderosa, su fuerza era económica; en cambio, el ejercicio del poder sobre la sociedad estaba en manos del Ayuntamiento en cuanto a trastocar conductas colectivas e individuales sobre espacios públicos y privados. Así, la CMLyFM informaba al Ayuntamiento sobre la situación de la misma por la falta de agua en las presas de Necaxa; y el C. Presidente del Ayuntamiento informó que debido a la importancia del asunto "daba cuenta a la Asamblea y lo mandaba pasar a la Comisión de Obras Públicas para dictamen urgente" . Como la noticia no pasó desapercibida para los periódicos, para el 2 de febrero de 1921 se anunciaba en Excélsior que la energía eléctrica consumida en 1920, “fue tres veces mayor a la consumida en 1909" ; este gasto aumentado y "la poca existencia de agua almacenada en la presa que era casi de la mitad a la de 1920" constituyeron un problema muy fuerte; el diario Excélsior exponía que: "por datos oficiales de la Compañía, sabemos que la existencia de agua en la presa de Necaxa en metros cúbicos el día 26 de enero de los últimos cuatro años ha sido la siguiente:
Cuadro 1
Disponibilidad de agua en la presa de Necaxa m3
1915 123 000 000
1919 129 000 000
1920 155 000 000
1921 81 000 000
Fuente: Excélsior, (1921), 2 de febrero.
Aunque El Universal del 25 de febrero da una cifra mucho menor, considerando la cifra más conservadora de Excélsior, la cantidad de agua que había el 26 de enero de 1921 en Necaxa, era setenta y cuatro millones de metros cúbicos menor que la que había en igual fecha del año pasado. Por su parte, El Universal completaba su nota escribiendo que "la cantidad de agua que se necesitará hasta el mes de julio próximo para hacer frente a las necesidades de consumo diario, será según cálculos de los técnicos de la compañía, no menor de 195 000 000 de metros cúbicos de lo que resulta que será necesaria una economía diaria de 250 000 metros cúbicos" . Así, la CMLyFM el 19 de febrero notificó al Ayuntamiento que de no reducir el consumo de energía, dentro de cinco meses se verían privados en lo absoluto del alumbrado y fuerza indispensables" . Contradictoriamente a lo que se podría esperar, “al enterarse del problema la población aumentó el consumo en un 22.5%" , por el sentido común de la gente que al parecer consideró aprovechar más el recurso antes de que se acabara.
Así para 1921, el problema de ahorro de energía que planteó la CMLyFM, obtuvo una buena respuesta de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo, que “recomendaba la necesidad de economizar la energía eléctrica que proporcionaba la CMLyFM" .
Al enterarse del problema y su gravedad, algunos ciudadanos presentaron iniciativas, como Julio Vázquez, para el ahorro de un 50% de energía eléctrica en el Distrito Federal, que esencialmente consistía en los siguientes puntos: "1º reglamentar el consumo máximo de casas de comercio y particulares, reduciendo el consumo a la mitad, por ejemplo: l casa que tiene 4 focos que se sujete a 2 y en el caso de que la casa infrinja esta regla, que la CMLyFM como castigo le corte totalmente su alumbrado. 2º que los establecimientos que utilizan electricidad no despidan a sus obreros, que los reciban por turnos, por ejemplo: hoy entra a trabajar la mitad de la gente y mañana que entre la otra parte” .
Además de lo anterior, el comerciante en pulques Julio Vázquez proponía el uso de otras fuentes alternativas para iluminar, situación que requirió la consulta del Ayuntamiento a la Secretaría de Industria Comercio y Trabajo; así sugería que por otra parte, "el comerciante que por algún evento necesite más luz de la que se le ha disminuido en el 50%, que él se proporcione con cualquier otro elemento dicho alumbrado, pero en ningún caso de la fuerza eléctrica de la CMLyFM" .
La necesidad, como en 1915, hace aparecer la idea de mover el día mediante la instauración de la “hora oficial”, que actualmente es el “horario de verano” y, entre otras, surgió la "propuesta hecha por la CMLyFM en conjunto con la Confederación de Cámaras de Comercio" , que consideraba que entre los medios para economizar energía eléctrica se encontraba el adelanto de la “hora oficial” en sesenta minutos, para todas las actividades tanto comerciales como de las oficinas públicas y particulares; por ello la CMLyFM decía al Ayuntamiento: "Esta medida permitirá que se disponga de energía para algunas atenciones de mayor importancia. En vista de lo anterior, le suplico tenga a bien dictar las medidas que corresponden así como iniciar con los demás Departamentos del Gobierno, las medidas y disposiciones que a ellos atañen para el fin indicado" .
Es de observarse que las primeras voces que se levantaron para solicitar el cambio de la hora astronómica provenían de la CMLyFM y las Cámaras de Comercio, interesados en cambiar el funcionamiento tradicional del ritmo de la ciudad, ampliarla a nuevas opciones de reorganización ante la crisis. Así lo manifestaban al acudir al Ayuntamiento "solicitando que el ejecutivo intervenga en la esfera de su acción gubernativa para impedir que se paralicen los servicios, con perjuicio de los habitantes del DF pidiendo que como medida eficaz para economizar la energía eléctrica se autorice oficialmente la alteración de la hora astronómica en sesenta minutos" .
En este orden de cosas, el Ayuntamiento pidió a la CMLyFM una evaluación de los recursos disponibles para el suministro de energía, respuesta que especificaba lo siguiente:
“Necaxa: Se calcula que la duración del agua de las presas será de unos 120 días a partir del 1º de febrero, pero no se han practicado sondeos eficaces para conocer las verdaderas cantidades de asolves de las presas que es posible que reduzcan en un 10% o algo más la capacidad real y por lo tanto apenas se contaría con unos cien días de alumbrado y servicios con las presas trabajando a la capacidad actual.
Plantas de vapor de Indianilla. Esta planta cuenta con 11 calderas que en estos momentos están alimentando solamente 2 generadores de corriente contínua de 800 kw y 2 de 400 kw debiendo advertir que una de las de 400 kw se está reparando en el cilindro de vapor y se advierte en estos momentos desniveles en su funcionamiento. Hay que advertir que de las 5 bombas alimentadoras de las calderas, 3 están fuera de servicio y en reparación y que además, explotándose los pozos artesianos que tiene la CMLyFM con una poderosa compresora de aire no son eficaces para alimentar las calderas y se ven en la necesidad de llenarlas con agua del canal de derivación lo que es un gravísimo inconveniente; además utilizan para sus condensadores el canal del agua de derivación de un modo constante. Debemos hacer mención que esta planta está dispuesta para servir únicamente a los tranvías sin que pueda directamente ser utilizada en ningún otro servicio; en caso extremo se podría alimentar con esta corriente uno de los dos grupos de transformación de la corriente de necaxa que independientemente de la planta de vapor existe en la indianilla, cada uno de los cuales tiene una capacidad de 2 000 kw, la capacidad total de esta planta de vapor es de 3 200 kw.
Nonoalco: esta planta de vapor cuenta con 15 calderas de diversos tipos que alimentaban en tiempos anteriores a 6 generadores de 800 kw cada uno, pero en la actualidad sólo nos encontramos trabajando 2 de ellos pudiendo ponerse en trabajo solo uno más pues los números 2, 4 y 5 tienen rotos desde hace mucho tiempo los cilindros de baja presión y es imposible ponerlos en trabajo en un plazo menor de unos 6 meses; de los 3 restantes, el número 2 está desnivelado y además hay fugas de vapor de mucha importancia en sus cilindros, lo que hace que esta planta trabaje en muy malas condiciones con temor de un desarreglo total. La número 6 está en la actualidad con unas bobinas quemadas y esta siendo reparada, debiendo probablemente quedar lista la próxima semana, la única máquina generadora que parece estar en buenas condiciones es la número uno sin que se pueda responder de su duración de trabajo. Por lo anteriormente expuesto se ve que la capacidad actual máxima de esta planta es de 2 400 kw temiéndose fundadamente que no pueda contarse en un momento con más de 1 600 kw que produzca sólo dos máquinas útiles.
La Verónica: esta planta por los planos que se poseen de la CMLyFM es posible que pueda exigírsele un trabajo de 750 kw sin poder asegurarse nada respecto a su duración pues recientemente han sido puestas en servicio y se ignora la eficacia de ellas.
San Lázaro: esta planta cuenta con 14 calderas que mueven tres grupos de 800 kw y uno de 400 kw que están en su totalidad en reparación y por lo tanto en estos momentos no puede prestar la planta ningún servicio y es probable que no pueda funcionar antes de dos meses (ver cuadro 2).
Cuadro 2
Resumen de energía eléctrica en producción febrero de 1921
Indianilla, vapor para tranvías 3 200 kw
Nonoalco: para todo servicio 2 400 kw
Verónica 750 kw
San Lázaro - - - - - -
Suma 6 350 kw
Fuente: AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 265, Expediente 1180, 17 de febrero de 1921.
El consumo de la ciudad por los datos que personalmente hemos podido confirmar es en el momento de la mayor carga de alrededor de 35 000 kw teniendo por lo tanto que suministrar Necaxa 29 000 kw" diarios. Poco después de este informe, con respecto a la planta de Indianilla, que alimentaba los tranvías y se proponía dedicar su energía al alumbrado público, la CMLyFM respondió en comunicado que "el sobrante de energía que queda de la que se usa para el servicio de tranvías se convierte en corriente alterna, que se devuelve al sistema general, pero no es posible separarla para el alumbrado público exclusivamente, por estar ligados todos los circuitos" , y en relación a las plantas de Nonoalco y la Verónica, “tengo la honra de informar que actualmente están funcionando estas plantas auxiliares de vapor y solamente se espera tener aceite combustible para que comience a funcionar también la de San Lázaro, con lo cual está en condiciones de poder suministrar los servicios de alumbrado público y bombeo de agua" .
Por su parte, los industriales hacían patente su temor de que la CMLyFM no pudiera cumplir sus compromisos de suministro, y proponían que se extendiera sobre su entorno y afectándolo, ahora en Actopan, al acaparar el agua para riego de primavera en esa región para generar electricidad; e incluso, como lo propso el Ing. Oropeza, aprovechar las plantas de Toluca "para aliviar las necesidades de la capital"
Ante estos planteamientos la CMLyFM manifestó que no podía aprovechar la caída de Elba porque tendría que desatender el riego de Actopan, ni era posible aprovechar las de Toluca y Tulancingo puesto que las compañías poseedoras de esas plantas de energía no tenían sobrantes, sino muy por el contrario, le compraban a ella la fuerza que les faltaba; por lo que a Tuxpango tocaba no era posible hacer en corto tiempo el aprovechamiento de su energía puesto que la frecuencia de su corriente era distinta y no podía ponerse paralela con las que genera la CMLyFM. Con relación a la planta del Olivar, manifestó la misma que no la había tomado en consideración porque creía que era insignificante pero que de todos modos estaba dispuesta a entrar en arreglos para aprovecharse de ella siempre que tuviera fondos para pagarla" .
Así, cuando en 1921 se presentó la escasez de agua, necesaria en las presas de Necaxa para generar la energía eléctrica, hubo quienes arriesgaron su capital como el señor Díaz Ceballos que en marzo de 1921 formó la “Compañía Mexicana de Combustible S.A. para transportar petróleo que consumirá la CMLyFM para tener en operación sus plantas en la ciudad de México, en cantidad de 90 a 120 carros al mes desde Tampico hasta la ciudad de México" . Por su parte, la CMLyFM recurrió al gobierno para que se le facilitaran seis carros tanque
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diariamente para la conducción de aceite combustible (a pesar de la gran escasez de material rodante que había en el país) "para poner en trabajo todas las plantas se necesita de seis a ocho tanques de chapopote, de los cuales dos se ha comprometido a arrastrar la compañía del mexicano y del resto los ferrocarriles nacionales" . Como se carecía de carros tanque, “la compañía, cablegrafió a Canadá pidiendo aumento de carros tanque, los que exclusivamente se utilizarán para alimentar con petróleo las calderas de las plantas locales" , transacción sobre la cual la CMLyFM, informaba el 18 de febrero que "acaba de adquirir 40 carros tanque para proveer de petróleo a las plantas" .
Cuando la CMLyFM obtuvo carros y combustible, la compañía transportadora del Señor Díaz Ceballos fracasó ya que además la temporada de lluvias mejoró y el contrato fue suspendido, "quedando parados los trenes de petróleo en los patios de FF.CC. Nacionales durante dos y medio meses" ; lo que condujo a una disputa legal entre la CMLyFM y el proveedor particular de combustible el cual, a medio contrato se encontró empantanado, con adeudos, carros de ferrocarril varados y llenos de combustible, con contratos con ferrocarriles y petróleos.
Regresando poco antes, como la situación no mejoraba, se continuó pensando en aplicar la “hora oficial”, y una semana antes de aprobarse la fecha de inicio del cambio de horario, en el Ayuntamiento no se estaba seguro de la magnitud del fenómeno y de la acertividad de las medidas para disminuir el consumo de energía eléctrica, medidas que alterarían el ritmo de movimiento de la ciudad y sus habitantes; y como la ciudad seguía sin una solución a su futuro energético, a pesar de las advertencias de escasez y las sugerencias de economía, la reacción de la población fue en sentido totalmente inverso y para el 10 de febrero ya se advertía un aumento del consumo de electricidad, sobre lo cual el 22 de febrero, la CMLyFM informaba "me permito llamar la atención de ese H. Ayuntamiento al aumento considerable que en el uso de energía eléctrica ha habido por parte de muchos de los principales consumidores de la CMLyFM en la ciudad de México y en el Distrito Federal: durante el mes de enero próximo pasado, el promedio de energía eléctrica que tomaron 111 de los principales consumidores que usan 30 caballos o más fue de 62 477 kw hora por día; pero durante los primeros 15 días de febrero, el promedio diario de esos mismos consumidores ha sido de 69. 901, o sea, un aumento de 9 a 10%" .
Entre el poder de la ciudad como totalidad y la fuerza de los individuos, los regidores conformando el Ayuntamiento son los que se mostraban más despersonalizados, fusionados en pro de un solo cuerpo edilicio, representando los intereses de la ciudad. De ahí que se partió de la necesidad de no detener el funcionamiento de la ciudad, buscando que “el crecimiento y operación basado en la energía eléctrica siguiera adelante, ya que el crecimiento económico con sus beneficios lleva también, inseparablemente, una serie de efectos que, en vez de satisfacer las aspiraciones, tiende a exacerbarlas" (Aguilar, L., 1990, en: M., Perló p.37), propiciando la modernización.
Así, la escasez de agua a doscientos kilómetros de distancia afectaba la disponibilidad de energía eléctrica, y el problema se hizo latente en el sentir del público enterado por los periódicos de propuestas como la de “horario escalonado de encendido del alumbrado" como alternativa para disminuir los efectos negativos, propuesta sin una justificación basada en las necesidades de funcionamiento de la ciudad.
Aun el sentido de la vida misma de la ciudad, al expresar que la higiene y salubridad de la población se verían alteradas por la falta de iluminación y bombeo de agua, nos mostraba ya que la ciudad y sus ciudadanos se habían acostumbrado a verse, a encontrarse y visualizar su entorno en la noche iluminada. “Allí comenzó una nueva era en la historia de la intimidad, cuando la luz incandescente ilumina más allá de las habitaciones, la imaginación de los hombres" (Hernández, N., 2003, www); situación diferente de percepción en los alrededores de la ciudad sin luz, en la obscuridad y anonimato en que se encontraban, lo que los excluía de la lógica modernizadora, cuando no se mencionaba en las sesiones de Cabildo la existencia de esa otra parte de la ciudad ni el estado "físico" en que se encontraba. Pero la aplicación de la “hora oficial” implicaba utilizar la naturaleza para mover la vida de la ciudad, pero con otra variante: moviendo oficialmente el reloj productivo de los seres humanos, para aprovechar una valiosa hora de actividades con iluminación natural, cuando comienza a amanecer cada vez más temprano. Así fue como por fin llegó la aplicación de la decisión de mover el tiempo, y para la “hora oficial” pues, "se adelantarán los relojes a partir de las 23:00 horas del día 19 de febrero de 1921" queriendo mover las actividades productivas y sociales contra la costumbre más apegada a lo natural: la salida y puesta del sol que la propia modernidad y el uso de relojes para medir el tiempo. Para el caso de las oficinas, se señaló el día 21 de febrero a las 11 de la mañana para el adelanto de la “hora oficial” , posiblemente porque el día 19 era sábado y debieron esperar al lunes para hacer oficial el acto. De esta manera se inició la aplicación de la “hora oficial”, con una serie de efectos en los actores sociales y otros propiciados por los mismos, que ameritan mención para el conocimiento de esa época.
Uno de los efectos del ahorro de energía eléctrica, fue el detener el ritmo de expansión del servicio de alumbrado público y los ciudadanos queriendo llevar a su espacio privado los beneficios del mismo, pues las peticiones de instalación en las calles debían ser estudiadas para determinar si el servicio era realmente necesario. Y como ejemplo ante la escasez, Obras Públicas manifestaba, según lo determinado por la CMLyFM que "no era posible instalar una lámpara en la esquina de las calles de Querétaro y Orizaba en vista de la economía que es indispensable hacer de la corriente eléctrica" . Pero, ¿en qué rubros sí le interesaba economizar a la CMLyFM y en cuáles no?; es evidente que se buscaba el ahorro en el alumbrado público donde además, el Ayuntamiento tenía una deuda gigantesca con la CMLyFM, la cual consideraba necesario mantener funcionando el sistema de tranvías porque era más rentable y estaba ligado a la CMLyFM, aunque la misma compañía lo negara.
Así, se planteaba una diferencia entre reducciones para usos públicos y ganancias por usos privados (tranvías, fábricas...) del recurso. Sin embargo, la posibilidad de no contar con energía eléctrica fue muy preocupante para el valor del conjunto que significa la ciudad, pues las medidas adoptadas para la reducción del consumo trataron de ser drásticas, tanto para casa habitación como para establecimientos de negocios e Instituciones, siendo el Ayuntamiento uno de los principales involucrados, que al parecer mal cumplía con la reducción en el consumo y aun en la determinación del cambio de horario, ya que sus propias oficinas no aplicaban la medida oficial con rigurosidad y "los empleados prolongaban su estancia en la oficina debido a que otros funcionarios permanecían en ellas como antes, trabajando por la hora astronómica" . Por ello, la CMLyFM insistía en que "el mismo Ayuntamiento debía cumplir con la reducción" .
Resulta interesante la respuesta ciudadana ante el suceso de cambio de “hora oficial” dado que la ciudad moderna no era la totalidad, y existieron estratos de la población para los cuales la “hora oficial” no resultó importante y por lo tanto siguió habiendo habitantes y trabajadores que desarrollaron sus actividades con la hora astronómica y encendiendo luces en la manera en que estaban acostumbrados. En este contexto, mientras el Ayuntamiento trataba de normar la vida ciudadana, por las noches se consumía mayor cantidad de energía eléctrica que en las tardes; debido a todos los centros nocturnos, cantinas, cabaret, pulquerías que eran abiertos durante gran parte de la noche y en los cuales los consumos de luz eran muy grandes y la CMLyFM no tenía un control eficiente sobre ellos, incluso "muchos ni siquiera pagaban ningún importe por el consumo" .
Ante esta nueva variante observada de la situación de crisis energética, para el 19 de febrero el Ayuntamiento había decretado: "1ª que a las empresas de diversiones como teatros, se les reduzca a la mitad el tiempo para sus espectáculos; 2ª Se autoriza al ramo de alimentos hasta las once de la noche" .
Pero como faltaba conciencia de la situación y control administrativo, el 24 de febrero, la CMLyFM informaba al Ayuntamiento que: "no obstante estas recomendaciones el público no ha respondido como era de esperarse y solicitaba la obligatoriedad, con sanciones para los infractores" . Y como el incumplimiento de algunos no pasó desapercibido para quienes cumplieron la norma, y molestos los mismos comerciantes informaban que "la cámara francesa de esta capital, ha comprobado que en los portales que rodean la plaza de la constitución, en las calles de Tacuba y otras muchas calles que no son del centro, las casas de comercio se cierran no a las 7 de la tarde “hora oficial”, sino hasta las 8 y las 9 pm" ; con esta justificación, amenazaban los comerciantes con no acatar la “hora oficial” si el Ayuntamiento no sometía a los infractores.
Los representantes de espectáculos por su parte, se quejaban porque el iniciar la primera función a las 7:30 “hora oficial” (6:30 hora astronómica) la gente no asistía por lo temprano; y al ser obligados a cerrar a las 12:00 de la noche, tuvieron que suspender la 4ª función, dando así sólo dos tandas efectivas y reduciendo con ello su ingreso a la mitad “y por todo lo expuesto suplicamos a usted se sirva concedernos una hora mas de duración a nuestros espectáculos a fin de que podamos hacer las cuatro tandas, pues de lo contrario muy a nuestro pesar nos veremos obligados a reducir los sueldos a las compañías que actúan en cada teatro en vista de la merma de las entradas" .
El Ayuntamiento debió normar y vigilar el cumplimiento, debió velar el interés colectivo de la ciudad ante los intereses individuales; y así lo hizo cuando para el 26 de febrero y expresando su preocupación porque algunos actores sociales no armonizaban sus acciones con las que el conjunto requería, atendiendo las sugerencias de la CMLyFM, lanzaba el siguiente aviso: "en vista de que el público no ha correspondido a las exitativas que se le han hecho por la prensa, no obstante que el peligro es general para todos y que por lo mismo, todos estamos obligados a sacrificar una parte de nuestro interés particular, en beneficio de la colectividad, el suscrito presidente municipal se ve precisado como primera autoridad política local, a dictar las siguientes disposiciones que deberán ser observadas estrictamente desde esta fecha y bajo las penas que se expresan:
...4º el comercio de la ciudad de México deberá cerrarse con absoluta sujeción a la hora civil establecida, como sigue (ver cuadro 3):
Cuadro 3
Horario de cierre de comercios y servicios en la ciudad de México
boticas 10 pm
cabarets 12 pm
casinos 12 pm
carnicerías 9 pm
cantinas 9 pm
cafés 1 am
restaurants 1 am
droguerías 7 pm
dulcerías y pastelerías 9 pm
estanquillos y tendajones 10 pm
ferreterías 7 pm
peluquerías 8 pm
tepacherías 10 pm
lecherías 9 pm
fondas con venta de pulque 8 pm
tiendas de abarrotes 10 pm
excepción de los sábados que la hora de cierre será a las 10 pm
tiendas de ropa y otros efectos que
no sean de primera necesidad 7 pm
todos los demás establecimientos no comprendidos en la denominación anterior deberán cerrar a las 7 pm.
...6º se autoriza a la CMLyFM para fijar de acuerdo con los inspectores de esta secretaría el máximo mensual de fuerza que podrán usar cada uno de los consumidores que tengan contratos por más de cinco caballos… se autoriza a la citada CMLyFM para que mande cortar la conexión de las luces colocadas en las fachadas que no cumplan con el horario… y a los comerciantes que no cierren sus aparadores a la misma hora que las puertas de sus establecimientos, o a los que hagan un gasto inmoderado de luz:
Penas: 8º La infracción de cualquiera de las disposiciones que anteceden, se castigará administrativamente, la primera vez, con multa de $50 a $500 pesos o con el arresto correspondiente; y la reincidencia con multa y arresto inconmutable de tres a 15 días" .
Nuevamente un amplio sector de la población no hizo caso, y el Ayuntamiento ejerció su autoridad multando a los infractores mientras que por otro lado, se continuaba dando preferencia a las solicitudes de los ciudadanos económicamente privilegiados, reflejo de modernidad de las colonias de la naciente clase media como en la Avenida Veracruz, que une la Colonia Roma “fundada entre 1900 y 1910" (De Gortari, H. y Hernández, R., 1998, p.65), con la del Valle, donde a pesar de tratarse de reducir el número de focos, “parece que pronto van a comenzar los trabajos de alumbrado" . Igual resolución positiva se dio para la instalación de 15 focos en la Colonia de la Condesa.
En estas condiciones, el Ayuntamiento mismo reconocía la importancia de su participación en el destino de la ciudad, al considerar que "tiene el ayuntamiento la ineludible obligación de velar por los intereses de la sociedad, así como la de proveer al remedio de sus necesidades dictando las medidas de urgencia necesarias, aun con sacrificio de los intereses de particulares para salvaguardar los de la comunidad" .
Todas las inconformidades que se presentaban eran sopesadas por el Ayuntamiento, donde los intereses afectados buscaban una solución y a pesar de la crisis, los ciudadanos seguían pidiendo la instalación de alumbrado y en las discusiones algunos opinaban que "no era el momento oportuno de considerar el acuerdo para instalar nuevos focos por la escasez que había de energía eléctrica; otros defendían la necesidad de mantener el crecimiento de la ciudad diciendo que "puede aceptarse el dictamen y la CMLyFM resolvería dar o no el servicio según las exigencias que tenga. El Ciudadano Ramos manifestó que la CMLyFM está obligada a dar la luz, pues de lo contrario faltaría al compromiso que tiene contraído, y la Asamblea resolvió aprobar el dictamen" .
Pero también la participación de los órdenes de gobierno involucró al Presidente de la República, quien acordó que la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo se dirigiera a los H. Ayuntamientos del Distrito Federal, sugiriéndoles la conveniencia de señalar determinada hora en un día previamente fijado, para que en ese momento "se adelanten en sesenta minutos los relojes de las oficinas y edificios públicos, invitando al mismo tiempo al vecindario y a los particulares en general para que acepten en las relaciones de la vida cotidiana esta modificación transitoria, y que en ella sólo se busca el bien para todos" .
Es observable cómo un componente esencial en la lógica de la ciudad modernizándose, la energía eléctrica, no podía ser disminuida fácilmente en su papel económico, social y transformador; y menos pensable era aun el prescindir de la electricidad ya que sería como volver atrás, regresar por el camino ya andado por la ciudad; imposible pensar en no usar la energía y poder continuar al ritmo de marcha de los fenómenos que la modernidad trajo consigo.
La desaparición del descanso vespertino en comercio y oficinas
En la ciudad de México se tenía la costumbre de cerrar por las tardes los comercios, generalmente a la hora de comer y más calor; y la crisis energética no fue desapercibida como oportunidad para transformar la ciudad en ese aspecto de su organización, cuando hombres de industria como "Harrel y Robinson, general agents México, proponían que "este es el momento psicológico para hacer el cambio definitivo y permanente de las horas de comercio en la capital de la nación, de modo que las antiguas costumbres sean olvidadas y establecidas unas más modernas" .
Para argumentar su propuesta, Harrel y Robinson decían que "las horas avanzadas en la noche para trabajar, es una costumbre muy antigua, dejando casi ninguna oportunidad para el recreo del individuo después de sus labores; por ello, el cierre de comercio debería ser inmediatamente inaugurado oficialmente por el ejecutivo de la nación a lo más tarde las 6 pm o aun antes si fuera posible. Tal cambio no perjudicaría a nadie y sí beneficiaría muchísimos al modificar la costumbre que tiene el público de dos horas de descanso ya que "es un error en todas las leyes de negocios cerrar los establecimientos al medio día. Debería el Ayuntamiento a la vez decretar el siguiente cambio: dejar abiertos los establecimientos al medio día dejando el negocio atendido por la mitad de sus empleados por turno. Con tal arreglo miles de empleados en todo el centro y aun fuera de él tendrían la oportunidad de hacer sus compras que hoy día les es imposible hacer porque a las horas libres siempre está cerrado el comercio; como resultado el comercio mismo beneficiaría el aumento de ventas" .
La CMLyFM se unía a esta petición de horario corrido además de observar la necesidad de hacer más funcional la relación de la ciudad de México con las municipalidades y el resto de la Nación a través de la homogeneización de las disposiciones y la infraestructura de comunicaciones para ello, y proponía: "2º establecimiento de horas corridas en todas las oficinas del gobierno y ferrocarriles, (además) suprimiendo todos los trabajos de oficina que no sean absolutamente indispensables y que requieran iluminación eléctrica; 3º proponer al comercio que trabaje horas corridas; 4º que se suplique a las municipalidades se sirvan aceptar la reglamentación de horas de alumbrado que rija en la ciudad de México" .
Dada la urgencia del caso, el Cabildo respondió el 18 de febrero: “4º diríjase atento oficio a los presidentes de las demás municipalidades del Distrito Federal encareciéndoles la aceptación de la nueva hora civil; 7º diríjase atento oficio a la Secretaría de Gobernación ...sugiriéndoles la conveniencia de establecer el sistema de horas corridas en todas las oficinas; 11º sugiérase a la confederación de cámaras de comercio e industrial la conveniencia de establecer el sistema de horas corridas, para alcanzar así la mayor economía de luz y fuerza" .
Pero el cambio de horario se prestaba a la interpretación de que el individuo cesara sus actividades más temprano, cuando en realidad se quería hacer más productivo el tiempo y por ello tan sólo recorrer los horarios de entrada y salida no cumplía con el propósito; ante esta propuesta de mover las actividades sociales, el Departamento de Obras Públicas secundaba la idea del horario corrido, aduciendo que "conviene insistir con las oficinas públicas el que las horas de trabajo sean corridas de 8 am a 2 pm “hora oficial”. Pues si las ponen de 9 am a 3 pm no se consigue nada pues los empleados solamente cambiarán de hora sin recogerse en la noche mas temprano, que es el objeto que se persigue con la disposición para que el ahorro de luz en las casas particulares" .
Los industriales se mostraron interesados en el nuevo horario corrido aprovechando la coyuntura, "a fin de realizar el necesarísimo ahorro de energía eléctrica que proporciona la CMLyFM" , y al igual que los industriales, la confederación de Cámaras de Comercio veía interesante la idea de mantener abiertos sus establecimientos, so pretexto de ahorrar energía, pero también por la posibilidad de mejorar sus ventas al cambiar la cultura de las actividades y consumo en la ciudad de México, y respondía así a la llamada al horario corrido: "suplicamos a nuestro comercio por cuantos medios de comunicación con él tenemos, que procure tener abiertos sus establecimientos, a las horas en que no se necesita luz artificial y así obsequiar la finalidad que usted desea. La cuestión de las horas corridas, es un asunto que vamos a tratar con toda la atención que merece" .
El papel catalizador del Ayuntamiento no evitó que algunos sectores industriales y obreros que se beneficiaban con el consumo del recurso se opusieran al cambio de horario y amenazaron con irse a la huelga, al no ubicarse en el contexto de la totalidad que es la ciudad, y en que, al ajustar una de las variables en su interior, se requiere ajustar todas para que funcione a un nuevo paso, y por lo tanto, no haya excepción; así en el caso de los industriales quienes no captaban la importancia de una hora más de iluminación para el movimiento económico de toda la ciudad, y "para quienes no cabe un adelanto de horas" , argumentaban que si iniciaban a trabajar una o dos horas antes, “al cabo de la jornada habrían gastado la misma cantidad de energía, a menos que se obligue a efectuar una reducción de ocho a seis horas de trabajo" , lo que implicaría el despido de obreros, ya que su maquinaria está adaptada al servicio de fuerza eléctrica y por razón natural utiliza sólo la cantidad necesaria" .
Por si su molestia por el reajuste de horas fuera poco, su inconformidad aumentó en el momento en que "la CMLyFM aplicando las restricciones apoyada por el Ayuntamiento, dictó una reducción en su consumo de 35% de lo que regularmente consumían, dejándolos resentidos" ; los industriales respondieron argumentando que no empleaban mayor energía que la indispensable para mover sus máquinas, pues lo contrario "equivaldría a malgastar el dinero inútilmente; así es que reducir el consumo es reducir la capacidad y reducir al personal" . De esta manera, los industriales, antes que poner en práctica la medida amenazaron como acciones inmediatas "una disminución de personal equivalente al número de máquinas que dejen de funcionar o la disminución de salarios proporcional al número de horas que se restarían a la jornada diaria"
A pesar del enorme esfuerzo que hizo el Ayuntamiento por manejar el ajuste temporal del movimiento y actividades de la ciudad, sus procesos sufrieron desajustes, que aunque tuvieron efectos negativos en el corto plazo, fueron básicos para crear la nueva estructura y nueva ciudad con un horario de iluminación de las actividades más eficiente. Pero en la visión parcial de cada actor social acostumbrado a su propia inercia, era más el temor ante lo que no se había presentado, que por estar viviendo la escasez. Esto fue también coyuntura para la expresión de fuerzas opuestas a los intereses de la ciudad como totalidad al defender lo establecido, estático, de intereses particulares cuando, "a las cuatro de la mañana del viernes 25 de febrero de 1921, estalló la huelga, bajo la bandera de no a la dictadura para imponer el ahorro de luz y fuerza" .
Mientras tanto, los comerciantes que sí cumplían con la “hora oficial”, aunque hacían patente su dependencia de la iluminación, proponían la aplicación de recomendaciones más eficaces, defendiendo la necesidad colectiva ante la individualidad de los negocios "que no hacían caso de las disposiciones y seguían usando sus conexiones de luz" . Así lo demuestra la queja de Plácido González, quien "como representante del comercio establecido en esta capital, han recurrido la mayoría de asociados en demanda de una solución radical para determinar en bien de sus intereses las pérdidas que se ocasionan con motivo de las medidas tomadas por esa H. Corporación relativas al consumo de luz y energías eléctricas; sus coasociados insisten en que se solucione definitivamente este asunto y me permito sugerir a usted los siguientes puntos:
1º las pérdidas que reporta al comercio son considerables, puesto que se les restringe una o más horas en el curso de sus transacciones.
2º el corte de los circuitos de las casas comerciales que han infringido el horario reportan graves perjuicios así como a la CMLyFM a quien en estos momentos debe impartírsele todo el apoyo moral y material.
3º la misma CMLyFM sufrirá inmediatamente después del corte de sus circuitos con los comerciantes, una inmediata extracción de 2 a 3 millones de pesos, que por concepto de garantía tiene depositados en sus arcas, más el 3% anual de intereses" .
Además de la reducción del consumo difundida por la prensa, para comerciantes, industriales, alumbrado público y privado, la reducción en el consumo de energía eléctrica también se orientó sobre calefacción, y "se propone reducir el alumbrado de ornato" , el cual al parecer fue puesto en uso como arreglo anual eléctrico desde las fiestas del centenario, pero en febrero ya habían pasado las fiestas decembrinas. Otro consumo propuesto para disminución fueron los anuncios luminosos, los cuales estaban naciendo a la vida económica.
Así, en los párrafos anteriores se muestra la actuación de cuatro actores sociales: 1) el Gobierno Federal, el del Distrito Federal, el Ayuntamiento y la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo, 2) la CMLyFM, 3) la Confederación de Cámaras de Comercio además de industriales, obreros, y 4) el ciudadano; cada uno buscando el reconocimiento de su lugar de interés dentro de la construcción de la ciudad. Es por ello que la actuación y las decisiones del Ayuntamiento “responden a una racionalidad multidimensional: siempre en emergencia y en movimiento, no totalizante; conjunto de racionalidades interconectadas en forma compleja que no coinciden necesariamente entre ellas y hasta pueden entrar en conflicto; se modifican constantemente y, además, están inmersas en un juego todavía más complicado de atracciones y fobias" (Morales, C., 1990, en M., Perló C., comp., p.43). Por eso, no es algo nuevo la participación de los diferentes actores, lo que iba evolucionando fue la fuerza de los mismos y la sobreposición del poder institucional sobre ellos a través de mecanismos diferentes al ejercicio de la cohersión utilizados en la etapa revolucionaria que culminaba para ser respetado el Estado.
En su interior, se observa que cada actor social trataba de hacer imperar sus intereses; su único argumento era su derecho a obtener los beneficios que la ciudad brindaba, sin considerar sus obligaciones como ciudadano o actor social, sin aceptar que es dependiente de los otros actores para mantener operativo el cambio y su modernización, y donde sólo el Ayuntamiento tenía el alcance para normar la relación de intereses entre los actores de la ciudad, los fenómenos inmateriales que la hacen crecer y la construcción de sus espacios. El Ayuntamiento pues, se volvió actor imprescindible, como se estaban volviendo las instituciones en ese período de reorganización en los cotos de actividad y poder económicos y sus expresiones.
Así pues, una de las alternativas más viables para reducir los efectos de la escasez de energía continuó siendo el ejemplo de otros países que cambiaban la hora astronómica; y se recurría al Ejecutivo Federal para que "se autorizara oficialmente la alteración de la hora astronómica en sesenta minutos" , a lo cual se respondía que "a juicio del Ejecutivo de la Unión, corresponde a la autoridad municipal cuidar de los intereses de la localidad" .
Mientras tanto, la CMLyFM pedía al Ayuntamiento "mayor fuerza en sus acciones y que diera órdenes obligatorias al público para el cumplimiento de sus disposiciones" , buscando que sus sugerencias se plantearan como mandato. Era esta una etapa en la cual los actores privados se rehusaban a perder injerencia directa sobre los asuntos vinculados a sus intereses económicos operando sobre los espacios públicos y privados, y como su relación de fuerza iba cambiando, dichos actores buscaban otros canales acordes a la nueva relación con las instituciones y forma del equilibrio en la totalidad de la ciudad, donde la CMLyFM solicitaba que los organismos de gobierno intervinieran, a la vez que regulando la demanda, evitándole un problema mayor al no poder satisfacerla al ritmo del movimiento que había alcanzado la ciudad para lo cual consideraba necesario que "se hiciera efectiva la reducción de un 25% de consumo en el D.F." , cantidad que resultaba difícil disminuir, dada la inercia de la ciudad, ya que la gente no interesada en el futuro y menos como problema, siguió consumiendo energía sin creer en las sanciones de las cuales posteriormente fue objeto.
Como resultado, para el 19 de febrero de 1921 se aplicó la “hora oficial”, adelantándose 60 minutos los relojes de la catedral y el Ayuntamiento como acto documentado oficialmente, medida acompañada de otras para reducir el consumo de energía. De esta manera, aun en las delegaciones foráneas del Distrito federal se instituyó el ahorro de energía donde al parecer las restricciones tuvieron un mayor grado de incumplimiento que en la ciudad central ya que, como en el caso del Ayuntamiento de Tlalpan, se mencionaba haber mandado una circular para que los consumidores de energía hagan las “reducciones indispensables" sin aclarar cuáles eran indispensables o no. Es de observar el poco cumplimiento que la población en general hizo de la medida en su vida cotidiana, por lo que se recurrió a difundir de manera oficial, a través de circulares directas a los consumidores y a la aplicación de multas, reforzando el carácter obligatorio "ante la necesidad de economizar energía eléctrica" ; aun fue necesario amenazar con "cancelar el servicio a los consumidores al hacer cumplir la cláusula 8ª de los contratos" .
El individuo como excepción mediante el uso de otras fuentes de energía
Así, el Ayuntamiento enfrentaba y dirigía el manejo de un recurso que por potencial se volvió estratégico, y ante el temor de enfrentar una ciudad de México paralizada por la escasez del mismo, o cuando menos descontrolada en su funcionamiento, se esforzó en buscar una alternativa institucional, planeada, con lo que marcó la ruptura con las decisiones personales o en favor de un solo actor social para proponer alternativas, mientras que cada actor buscaba utilizar la electricidad como individualidad independiente de la obligación pública, al continuar haciendo uso del recurso que se racionaba para todos. Las peticiones que se hicieron para continuar con su consumo habitual fueron grandes listas entre las que se encontraban todo tipo de negocios: cristalerías, fondas, bizcocherías, cafeterías, cajones de ropa, expendios de gasolina, estanquillos, camiserías, paleterías, panaderías, zapaterías, etc.; esto es, la iluminación eléctrica invadió cada rincón y actividad económica en la ciudad de México, la hizo depender de este recurso a niveles que difícilmente podían retroceder y uno de los sectores afectados por las medidas de cambio de horario como estrategia de reducción en la utilización de la iluminación eléctrica fue el de comerciantes, quienes para que sus ventas no se vieran disminuidas por cerrar una hora antes de la acostumbrada (7:00 p.m.) tuvieron que pedir permisos y proponían otras fuentes de energía, como gasolina, petróleo y gas para mantener alumbrados y abiertos sus negocios más tiempo, acción que en un primer momento autorizó el Ayuntamiento, pero que después tuvo que corregir ante la opinión contraria de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo. Pero un actor social exigía los privilegios del otro, y nuevamente los comerciantes buscaban cambiar la opción de iluminación, utilizando "otras fuentes" para continuar con sus actividades y mencianaban: "confío en que a esta petición recaerá un acuerdo favorable, por ser de justicia" .
Así, el Ayuntamiento otorgó licencias para la apertura de establecimientos en horas extraordinarias, "siempre que los propietarios se comprometieran a no hacer uso de la corriente de la CMLyFM" ; tal fue el caso del Señor C. Uriel G. Alatriste quien "solicitaba permiso para tener abierto después de las 7 p.m. “hora oficial” hasta la hora de costumbre, su camisería situada en la calle de Tacuba 46; no haciendo uso del servicio de luz eléctrica sino de lámparas de petróleo" .
Ante peticiones como esta fue necesario que el Ayuntamiento operara hacia la totalidad, el conjunto que era la ciudad de México, a pesar de que las individualidades requieren ser atendidas de manera especial, ya que valorar la suma de éstas individualidades desencadena fenómenos que propician el cambio de la ciudad; por ello, el atender la individualidad requiere un cuestionamiento más profundo condicionado por lo público y lo colectivo de la ciudad, debido a que lo trascendente para ser exento de la disposición no era únicamente el no usar electricidad, sino todas las acciones derivadas de la restricción (actividades de la sociedad, flujos y movimientos, adecuación a las condiciones, etc.) y por ello la necesidad de preservar el movimiento de los actores sociales participando en la construcción de la ciudad. Pero como lo público y colectivo se vuelve invisible al individuo, que no se interesa por la comprensión de ese nivel de abstracción, comerciantes como Carlos M. López solicitaban "permiso para tener abierto su establecimiento ubicado en la 3/a calle de Tacuba Número 17, después de la “hora oficial”, sin hacer uso del servicio eléctrico" .
Como el comerciante para aprovechar las posibilidades que la gente, sin información o sin noción de la situación para el reajuste oficial de su día, y que continuó realizando sus actividades de acuerdo a su inercia hasta "la hora de costumbre", se buscaba mantener los establecimientos abiertos, enriqueciendo la fuente de energía con otras alternas, ya que el problema aparentemente no era una lucha entre energías, sino la falta de la más usada en el ámbito urbano para mantener iluminado y en movimiento el proceso de modernización. Así, el señor Jesús A. Méndez solicitaba "permiso para tener abiertos sus establecimientos de peluquerías con luz de petróleo, después de la “hora oficial" .
Por su parte, los manufactureros solicitaban la exención de la norma, creyéndose libres de sus obligaciones hacia la ciudad de la cual dependían, y el señor Manuel P. de Garza, solicitaba "permiso para cerrar a las 12 p.m. su repostería “Guerrero” sin hacer uso de la energía eléctrica" .
Así, las propias inercias que significan los intereses individuales debieron negociar ante la ciudad y sus instituciones, para dejar de ser obstrucciones indecisas, y desde el momento en que negocian para no cambiar, ya que “el hábito de la paz es más fuerte que la evidencia del cambio" (Aguilar, H. y Meyer L., 1989, p.11), muestran su participación en la dinámica, y ante la escasez los actores buscaban rebasar la etapa previa para adecuarse al ritmo de la ciudad; como el señor Fernando Atal, quien pedía "se le informe si puede alumbrar con otra luz su tienda, sita en Factor 4 para cerrar a la hora antigua" .
Es difícil creer entonces que, para 1921 el cambio de horario fue sólo una cuestión de ahorro de energía, desvinculada de los nuevos recursos, los incipientes procesos productivos, las actividades y las inercias que obligaban a cambiar a los actores sociales y la estructura misma de la ciudad. La realidad fue que se requirió ajustar la totalidad del fenómeno económico y la cotidianidad social a la disponibilidad del recurso que venía abarcando todos los ámbitos de la ciudad y que de pronto se volvió escaso; esto es, ajustar la individualidad a la totalidad de la ciudad que se modernizaba para no detenerse, aun cuando se repetían las peticiones como la del señor Ángel Bogo, pidiendo licencia para "tener abierta su carnicería sin hacer uso de la luz eléctrica sita A. Serdán 30" .
Ante todas estas peticiones, el Ayuntamiento tomaba partido por la ciudad sobre dos mandatos que repercuten en la vida social de los habitantes: la economía del consumo de electricidad y la “hora oficial” como acuerdo social para modificar la hora de inicio y fin de actividades productivas y sociales, requiriendo para ello la participación de los Ayuntamientos foráneos, ya que se tenía noción del alcance e implicaciones sobre el espacio físico y social de la ciudad central y cómo cada vez era más necesario empatar el ritmo de esta ciudad incluso con su contexto internacional, como lo haría Álvaro Obregón en 1922 al aceptar el acuerdo mundial sobre husos horarios. Pero con la disminución del consumo fuera de la ciudad central, "se pretendía ahorrar" como lo manifestaba el Ayuntamiento de Tacubaya el 9 de marzo de 1921.
El otro gran recurso que después ha llegado a ser vital en las venas de las ciudades, el petróleo, y que fue objeto de propuestas para alumbrar calles y negocios, buscaba no verse afectado en su proceso de introducción a la vida cotidiana y productiva y en la forma de adentrarse en la urbe; ya entonces monopolizado por intereses extranjeros, con la moderna forma de transportarse que significó el automóvil, pero todavía sin desplazar de manera efectiva su antecedente: caballos, carrozas, tranvías e incluso a pié, y los dueños de gasolineras como Eugenio N. Bonal solicitaban "permiso para tener abierto un expendio de gasolina en la calle de Jalisco núm. 64 sin hacer uso de la energía eléctrica" .
Ante tal lluvia de solicitudes para hacer uso de otras fuentes, y midiendo el caos en medio del cual se estaba desvaneciendo la medida, el Ayuntamiento pedía opinión al Secretario de Industria, Comercio y Trabajo "sobre disponer que el comercio en general pueda hacer uso de las horas reglamentarias y extraordinarias a que tienen derecho por sus licencias, conforme hora astronómica, siempre y cuando sustituyan alumbrado eléctrico por otro cualquiera, después de las horas fijadas por las disposiciones de 26 de febrero pasado" ; la respuesta fue; "en opinión de esta Secretaría si se permite al comercio el cambio de “hora oficial” por hora astronómica, haciendo uso de alumbrado que no sea eléctrico y pueda vender en las horas extraordinarias a que tiene derecho, se dará motivo a muchos abusos porque la vigilancia no puede ser tan activa como para el caso sería necesario. Además, en virtud de la competencia, se obligaría prácticamente a todo el comercio a que hiciera instalaciones de otro alumbrado, lo que originaría gastos inútiles que en último resultado tendría que pagar el público" . Es observable que de por sí la norma implicaba un reajuste en todas las actividades sean productivas o sociales, ya que están concatenadas entre sí; y permitir la excepción de unos tendría un nuevo efecto de rebote y reajuste que aumentaría los costos económicos del cambio.
Así, el Ayuntamiento de la ciudad de México como censor de las inquietudes y necesidades de los habitantes, actuaba en su proceso de transformación, ordenando, sancionando o estimulando el cumplimiento de las disposiciones que buscaban dar movimiento a la ciudad y orden entre los individuos, los cuales buscaban negociar a manera de regateo: “sin hacer uso de la energía eléctrica”, o “con menor consumo”, como fue el caso de los propietarios de Bazares que solicitaban "licencia para tener abiertos sus establecimientos hasta las 8 de la noche “hora oficial” haciendo uso únicamente del 50% del consumo de energía eléctrica" . En este sentido, el año de 1921 puede resultar un año indicador importante para determinar la potencialidad del recurso eléctrico y la dependencia que del mismo alcanzó la ciudad de México en un período tan breve desde su introducción masiva (1905 – 1906) hasta el año en estudio, año de escasez en el suministro y en el que los actores sociales se veían obligados a negociar no sólo como individuos, sino también con agrupaciones, como los propietarios de bazares debido a la importancia que el recurso adquirió en la actividad comercial, basada en el juego de luz y sombras produciendo la belleza; eso era pues para el comercio uno de los significados de la electricidad. Un ejemplo más de lo anterior es el caso de Allen y Cía Jones, que pedía "licencia para tener un foco de luz eléctrica en los aparadores de su establecimiento ubicado en la calle Madero No. 1" .
Los comerciantes habían adoptado este nuevo insumo, alcanzando un ritmo de actividad ampliada por su disponibilidad y cuando escaseó, y al verse obligados a cerrar más temprano (a las 19:00 horas) recurrieron a solicitar a las autoridades permiso para sacar ventaja del recurso de la iluminación, queriendo creer que el problema y su solución radicaba en una decisión del Ayuntamiento al cual se le reconocía la potestad para otorgar permisos de excepción, como queda implícito en el documento del señor Jorge Jasah, quien pedía licencia para “tener abierta su tabaquería con tres lámparas de luz eléctrica, situada en Isabel la Católica No. 16" .
Como el problema de la posibilidad de escasez en el suministro fue abordado principalmente por el Ayuntamiento de la ciudad de México, el gobierno del Distrito Federal hizo patente la extensión del ahorro de energía a todo su ámbito a solicitud de la CMLyFM, para "lograr mantener en funcionamiento la ciudad" aunque las municipalidades del D.F., serían menos trastornadas en su vida cotidiana por el cambio de horario. Esta situación implicó poner en marcha la capacidad logística de las instituciones para hacer cumplir los mandatos como también la aceptación de las decisiones políticas sobre los actores productivos y sociales, en el entorno "público", pues se mencionaba la necesidad de “evitar que la ciudad quede falta de energía”, para lo cual en sesión ordinaria de Cabildo, "y con presencia de los representantes de las municipalidades foráneas, se conminó a éstas a participar en el cambio de horario y ahorro de energía" .
El gobierno del Distrito Federal ante la magnitud del problema apoyó "moralmente y con la fuerza pública las disposiciones del Ayuntamiento" , pero ni Federación ni Gobierno del Distrito federal tomaron las decisiones importantes a este respecto aunque sí apoyaron las acciones. Era una situación de competencia del Ayuntamiento porque era el espacio a su cargo.
Pero en 1921, los actores sociales ya no fueron los grupos armados que en 1915 dejaron a un lado diferencias para permitir que la ciudad continuara su ritmo de modernización, grupos armados y políticos que sin saberlo eran instrumentos de esa modernización. Para 1921, los actores son el Presidente, las Secretarías, el Distrito Federal, el Ayuntamiento, los comerciantes, industriales y la olvidada pero afectada población. Así pues, institucionalidad e institución se van estableciendo sobre la ciudad, actuando cada vez más el Ayuntamiento como cuerpo colegiado y entre esas voces, hubo quienes consideraban
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que no era útil la “hora oficial” y que sólo se prestaba a confusiones y equívocos; voces que la resolución de conjunto neutralizaba, a la vez que sometía a los individuos a respetar “sin excepciones" a la necesidad del conjunto.
Por otro lado, el cálculo para dar fin al horario oficial y restablecer la hora astronómica se presentó lógico al situarse en el mes de junio (como lo indican las sesiones de Cabildo) cuando los días seguían siendo más largos que las noches y es posible que la temporada de lluvias hubiera entrado aunque todavía el agua no era suficiente para generar la cantidad necesaria de electricidad. Cumplido el plazo de junio se llegó a la conclusión por parte de los comerciantes que "debía continuar en vigor la “hora oficial" aun cuando este grupo se opuso en sus inicios. A pesar del esfuerzo del Ayuntamiento la economía de luz y fuerza que se logró desde que se implantó la “hora oficial” había sido poco en virtud de que la población no acataba la instrucción y "el cuerpo de inspectores era insuficiente" , y para junio el problema seguía latente, y se valora como necesario una más estricta vigilancia del cumplimiento de la “hora oficial”, para lo cual el gobierno del Distrito Federal estuvo dispuesto a "apoyar con la policía el cumplimiento de las disposiciones de este Ayuntamiento" intentando transformar un problema originado en causas físicas naturales, en una condición punible.
Multas por no acatar las disposiciones sobre la “hora oficial” y condonación
Como era de esperarse ante la implantación de la “hora oficial”, la vida productiva y no productiva de la ciudad seguía sin atender el cambio de horario ni economizar los recursos y se empezaron a aplicar las multas porque "es necesario hacer sentir al público el poder del que se haya investido el municipio" , y como ejemplo en las escuelas oficiales se dispuso se adoptara la nueva hora, "adecuando su actuar al ritmo de la ciudad" , aunque los particulares no captaron en su totalidad el valor de la decisión única sobre toda la ciudad y continuaban con la misma hora pero adecuando el horario de trabajo, recorriéndolo una hora, como el caso de los colegios y sus horarios ajustados: "en algunos colegios particulares, se ha dispuesto a que las clases den principio a las nueve por la mañana, y a las tres por la tarde, concluyendo a la una y a las seis respectivamente" .
De igual manera hubo muchos ciudadanos y establecimientos que no redujeron el consumo de energía eléctrica ni aplicaron la “hora oficial”, por lo que se levantaron multas. El monto de las multas resultaba elevada "al ser de $50.00" , pues al igual que la lista de peticiones para abrir más tiempo los negocios con otra fuente de luz, se generó otra no menos larga para pedir se les perdonara la multa por usar la luz eléctrica más tiempo del acordado o no haber cerrado a la “hora oficial”, alcanzándose "un monto de $4 000.00 en multas para el 2 de marzo de 1921" . Lo anterior permite valorar el papel del Ayuntamiento de la ciudad de México en esta situación, ya que, ¿por qué se le otorgó (o así se creía) la facultad de controlar el consumo y condonar multas por transgredir el uso de un servicio operado entre particulares?. Se puede observar que la vida entre particulares ha resultado casi imposible de concebir sin la intervención de un Estado pues este tiende a equilibrar la relación de los actores y evitar con ello que una parte de la sociedad devore a la otra en las economías modernas, y por ello la señora Elvira Uribe, "pedía condonación de multa impuesta por usar luz eléctrica después de la hora reglamentaria sita en Av. Uruguay" recurriendo al Ayuntamiento, aunque sin conciencia de que éste árbitro vela por los intereses de la ciudad más que de individuos.
Es muy posible que gran cantidad de estas multas se hayan generado ante la falta de información e incredulidad por parte de la población sobre la capacidad del Ayuntamiento para alterar la vida cotidiana por medio de una disposición que tenía que ver con la iluminación. Entonces debieron preguntarse si el Ayuntamiento ¿Podía alterar el día? ¡Imposible! y el amanecer con la alteración por la “hora oficial” fue cuestionado también por los sectores obrero – patronal, como la Unión de Ebanistas, que pedía "condonación de multa impuesta por usar luz eléctrica después de la hora reglamentaria" , al igual que "Dolores V. Vda. de Briones en su estanquillo sita en 5a de Febrero 75" . Así, la función del Ayuntamiento fue buscar que las sanciones sobre sus obligaciones forzara su participación en la decisión de conjunto.
Rodeados por el cambio algunos actores sociales y ámbitos de acción, sobrevivían atrasados respecto al uso de los nuevos recursos y las obligaciones que emanaban directamente del mismo. Esto no implicó que no se beneficiaran del fenómeno o que la ciudad no se beneficiaba de ellos; es innegable la interacción de actividades y actores aparentemente nimios, pero que aun así participan en el engranaje económico social de las ciudades y en ello, la transgresión del uso del recurso muestra la noción que cada ciudadano tenía de la urbe, ya que evadían las disposiciones normativas hasta no ser sancionados o creían su exclusión justificada sólo por no hacer uso de la variable principal, cuando la disposición era “cerrar a” y como se argumentaba en el Cabildo “sin excepciones”, para proteger la totalidad de la ciudad. Así pues, el tono del comunicado de Constantino Álvarez y Cía fue una tajante afirmación de lo que creía era su derecho de exclusión, al informar que su mercería y sedería situada en la 3/a calle de San Juan de Letrán núm. 42 "por no tener luz eléctrica permanecerá abierta después de las horas de reglamento" . Así, ciudad, sociedad y procesos estaban siendo transformados por las nuevas energías, cada vez más potentes y masivas y “antes con Madero, discutían acerca del carácter de la revolución; ahora, después de Huerta, discutían acerca de cómo administrarla y garantizarla” (Womack J., 1985. p.188).
La energía eléctrica pues, fue un gran fenómeno informe, intangible, que obligó a transformaciones físicas, sociales y aun psicológicas a través de sus propios mecanismos de fuerza; o dicho de otra manera, su fuerza de cambio tuvo varias expresiones. Aunque en no pocas ocasiones los cambios han sido atribuidos a los hombres que han tenido la visión para encabezar la expresión de las transformaciones, mas no las propician como individuos. Pero lo que sí sienten los actores son los efectos de la ciudad que forzan a sus administradores a la aplicación de las sanciones aun en el interior de las casas, como la de Manuel Altitlán González, quien pedía "condonación de multa impuesta en su casa No. 91 de Degollado" por hacer un mayor consumo de energía.
De esta manera, lo privado fue alcanzado ya que la “hora oficial” condicionada por el uso de la luz eléctrica para mantener en movimiento la vida de la ciudad, también se dictó para las casas habitación. Esto es, el sentido de lo público y lo privado, se presentó con una frontera sumamente movible cuando de la totalidad social y movimiento de la ciudad se trataba, ya que cuando la abundancia del recurso eléctrico lo permitió, el individuo estuvo absuelto de hacer un consumo restringido del recurso, lo que por lo tanto generó mayores ganancias a las compañías vendedoras de electricidad; pero en el momento en que escaseó, el Estado entró hasta en la privacidad de las casas habitación racionalizando el consumo, a lo que Marina Martínez no escapó y tuvo que pedir "condonación por usar luz eléctrica después de la hora de reglamento sita en la casa No. 92 de la Estrella" , al igual que Justino Rodríguez "por tener encendidos tres focos en su establecimiento sita en Av. del Trabajo y Granada" .
Es observable así que, mientras en 1915 se estimulaba la colocación de focos en las fachadas para mejorar el alumbrado público, en 1921 al señor Juan Gutiérrez se le multó por "haber colocado un foco en la fachada de su casa, sita en la 5/a de Mesones núm. 126" , ya que esto era causa punitiva, estimulándose en un tiempo y sancionándose en otro, acciones sobre el espacio público y privado conforme los requerimientos de la ciudad, que como unidad lo reclamaba.
Ha muerto la “hora oficial”
Para el día 20 de septiembre, la CMLyFM Manifestaba que "en vista de que las condiciones en Necaxa han mejorado, aunque no de manera enteramente satisfactoria, cree que no es aventurado sugerir que a partir del 1º de octubre de 1921 sea derogada la disposición de ese Ayuntamiento que estableció la “hora oficial" , sin que esto signifique que haya que "modificarse en algún otro sentido la reducción del consumo de energía, que la CMLyFM ha recomendado" . Fue así como en el Cabildo del 4 de octubre se acordó "restablecer la hora astronómica y derogar las disposiciones del 1º de julio del corriente año" .
Así, al momento en que la CMLyFM estuvo segura de poder suministrar energía a la ciudad de México solicitó la derogación de la “hora oficial” y sus restricciones al Ayuntamiento, para restablecer la hora astronómica y así poder comercializar el recurso con mayor libertad. El Ayuntamiento obró con cautela y primero a petición del regidor Ramos debería "exigirse que la Compañía dijera de una manera precisa si tiene la cantidad de agua suficiente para abastecerse de luz a la ciudad y de fuerza a todas las fábricas hasta el mes de febrero del próximo año" .
Como respuesta, se dio a conocer la valoración de las condiciones por parte de la CMLyFM para derogar la “hora oficial” y eran las siguientes:
"1º La reserva al 29 de septiembre era de 125 millones de metros cúbicos.
2º Las reservas se habían reconstituido porque las plantas de vapor han estado funcionando con días de consumo bajo como el 11 de septiembre de 653 mil m3. El 16 de septiembre 557 mil, el 18 de septiembre 564 mil, el 25 de septiembre 774 mil, el 22 de agosto 868 mil, el 3 de julio 731 200, el 11 de julio 838 mil.
Por las anteriores cifras se ve que se ha tomado una cantidad completamente inferior a los 1 080 millones de m3 calculados por la comisión.
4º. De lo anterior se deduce que debe manejarse con cuidado el consumo de tal manera que al terminar la temporada de aguas, o sea al acabar diciembre, exista una reserva de 120 millones de m3.
6º. Puede autorizarse al comercio para que clausure a las horas habituales, conforme a la solicitud de septiembre 8" .
El diario Excélsior informaba sobre lo anterior que: "la cantidad de agua almacenada en las presas de Necaxa para el 8 de octubre era de 128 200 000. m3 comparada con el año anterior que era de 15 000 000. m3 debido a la estación de sequía durante el año pasado" .
En vista de lo anterior, y teniendo en cuenta las circunstancias actuales en las que se encuentra el comercio, y los ofrecimientos de la CMLyFM, esta dirección cree que debe accederse al cambio de la “hora oficial” por la astronómica, por no existir por ahora inconveniente alguno" .
Finalmente, se acordó restablecer la hora astronómica. Para ello el C. Presidente Municipal comisionó a los C. Regidores Ramos y González para que estuvieran presentes, "uno en Catedral y otro en Palacio Nacional a las doce de la noche del 5 de octubre de 1921" y "presenciaran el cambio de hora" .
El diario Excélsior narraba que: "Anoche a las doce (once hora astronómica) quedó derogada la “hora oficial”... el público que había concurrido a esta sesión solemne aplaudió entusiasta el acuerdo, lo que demuestra que era una verdadera necesidad pública el retorno a la “hora de dios" .
Así, la “hora oficial” y el racionamiento en el consumo permitieron la participación del Ayuntamiento en el ámbito de los espacios públicos existentes físicamente pero abstractos en lo social, interrelacionados con los espacios y actos privados, ya que la “hora oficial” por decreto de Cabildo, se movía en un abstracto acuerdo social, que se reforzaba con los argumentos legales y el aparato de Estado, y así el Ayuntamiento entraba a las actividades y espacios privados sometiéndolos parcialmente en relación al interés de la ciudad como totalidad, o sancionando a los transgresores del mismo a través de multas por no acatar las disposiciones para disminución del consumo; aunque al ayuntamiento no le interesó que "las empresas particulares hayan vuelto a la hora astronómica sin autorización cuando desaparecieron los motivos que dieron margen a la creación de la “hora oficial” . Los periódicos lanzaban las campanas al vuelo, mencionando que "en breve será abolida la “hora oficial” por no juzgarse ya necesaria. Las presas en Necaxa están a punto de desbordarse a consecuencia de los verdaderos diluvios que han caído en los últimos días en la región. la capital volverá a regirse en breve tiempo por la “hora de dios” y no por la “hora oficial” como lo ha estado haciendo desde hace algunos meses" ; "es probable que en los primeros días de la semana quede derogada la molesta disposición. Todo depende del muy honorable Ayuntamiento" .
"Los munícipes se reunieron a la una de la tarde en Cabildo extraordinario para abordar el punto. A media noche regirá la hora astronómica. Ni el comercio ni el público están ya dispuestos a seguir rigiendo sus actos de forma anormal" .
A pesar de que el encabezado de una noticia anunciaba "ha muerto la “hora oficial”, desde anoche a las doce volvimos a la hora del sol" las cosas ya no fueron las mismas.
Ha muerto la “hora oficial”. Desde anoche a las doce volvimos a la hora del sol.
Hoy en todas las oficinas públicas, como en el comercio, quedará proscrita la llamada “hora oficial” que estuvo en vigor por algunos meses.
Conforme a lo dispuesto por el Cabildo a las doce horas de la noche, “hora oficial”, se constituyeron los regidores Don Tomás y Don Abraham en las casetas de los relojes del palacio nacional y de catedral respectivamente para dar fe al atraso y ponerlos de acuerdo con el tiempo medio.
En la catedral el regidor González estuvo acompañado por nuestros reporteros allí presentes y también por algunas personas más quienes firmaron el acta. Igualmente al regidor Ramos lo acompañaron otras personas y la mutación de la hora se hizo de la misma forma. Los relojes casi simultáneamente fueron dando las horas, cuanto por cuanto hasta llegar a las once diez minutos tiempo en el que emplearon las manecillas en hacer el recorrido de la carátula de cada uno de ellos fue un momento solemne la “hora oficial” había dejado de existir y la ciudad recobra su normalidad absoluta" .
El sentir popular no debió estar muy complacido con la “hora oficial”, al mencionar que “ha muerto” y que la ciudad volvió a su “normalidad absoluta”; lo que éstos actores no tenían presente era que la ciudad nunca más tendría esa normalidad de antiguo régimen que la tuvo detenida más de 300 años. Poco después, “México se incorpora al sistema de husos horarios en 1922, cuando el Presidente Álvaro Obregón, lo adoptó para evitar confusiones en los servicios públicos y después de valorar la experiencia de 1921" (esmas.com, 2004, www).
He mencionado que los casos de crisis, en 1915 y 1921, se dieron en un contexto de “revolución” principalmente en la lucha por el poder entre las facciones “triunfantes” contra Díaz y posteriormente contra Huerta. Esto propició un vacío de poder político y una indefinición entre los campos de actividad de los órdenes de gobierno, así como una crisis monetaria que dificultaba a los gobiernos Federal, del Distrito y del Ayuntamiento el poder cubrir sus adeudos.
El siguiente capítulo tiene como finalidad mostrar éstas dos variables: la indefinición institucional y el caos monetario.
Referencias
Libros
Aguilar, L., (1990), La dinámica de la modernización, en: M., Perló, compilador, La modernización de las ciudades en México, México, IIS, UNAM.
Aguilar, H. y Meyer L., (1989), A la sombra de la revolución mexicana, 28ª, México D.F., Cal y arena.
Womack, J., (1985), Zapata y la revolución mexicana, González, F., traductor, Colección Cien de México, México, SEP-cultura, SXXI.
Páginas de internet:
Hernández, N., (2003) Crónicas de Luz y Fuerza, Historia del alumbrado eléctrico en Bucaramanga, Santander, Colombia, (en línea), (accesado en noviembre de 2003), disponible en www
http://www.essa.com.co/histo.asp
Archivo Histórico del Distrito Federal
Actas de Cabildo
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario 285-A, 27 de febrero de 1921
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario 285-A, 27 de febrero de 1921.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 285-A, 11 de febrero de 1921.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario 285-A, 18 de febrero de 1921.
AHDF, Acta de Cabildo Original Extraordinaria, No. de Inventario 335-A, martes 1 de febrero de 1921.
AHDF, Acta de Cabildo Original Extraordinaria, No. de Inventario 335-A, lunes 21 de junio de 1921.
AHDF, Acta de Cabildo Original Extraordinaria, No. de Inventario 335-A, lunes 27 de junio de 1921.
AHDF, Acta de Cabildo Original Extraordinaria, No. de Inventario, 335-A, martes 4 de octubre de 1921.
Ramo alumbrado
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Departamento de Hacienda, Al C. Presidente del ayuntamiento, 23 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, acuerdo de Cabildo, 19 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Comerciante en pulques Julio Vázquez, al C. Presidente Municipal del H. Ayuntamiento de la ciudad de México, 25 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Confederación de Cámaras de Comercio de los EUM, al Secretario de Industria y Comercio, 2 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Confederación de Cámaras de Comercio de los EUM, al Secretario de Industria y Comercio, 17 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, memorando sobre la energía disponible para los servicios públicos y particulares de la ciudad de México, 19 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Confederación de Cámaras Industriales de los EUM, Al Sr. Presidente del H. Ayuntamiento, Asunto: rogándole el aumento de energía para la cía de luz y fuerza, 21 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Sección de Obras Públicas, 21 de febrero de 1921. CMLyFM Al C. Presidente Municipal, 22 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Confederación de Cámaras de Comercio de los EUM, al Secretario de Industria y Comercio, 17 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Acuerdo de los presidentes municipales del DF, 18 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, acuerdo de Cabildo, 19 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, de la CMLyFM, al C. Presidente Municipal, 24 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, de la Confederación de Cámaras de Comercio, al Sr. Presidente Municipal, 24 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Representantes de teatros y espectáculos, Al C. Presidente Municipal, 23 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Ayuntamiento constitucional de México, Aviso, 26 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, acuerdo de Cabildo, 19 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Harrel y Robinson, general agents México, al C. Presidente Municipal de México, 19 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, memorando sobre la energía disponible para los servicios públicos y particulares de la ciudad de México, 19 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Acuerdo del C. Presidente del Ayuntamiento, 21 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Sección de Obras Públicas, 21 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Confederación de Cámaras Industriales de los EUM, al Señor Presidente del H. Ayuntamiento, 24 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, de la Confederación de cámaras de comercio, Al Sr. Presidente Municipal, 24 de febrero de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, Al H. Ayuntamiento Municipal de esta Capital México D.F, 12 de marzo de 1921.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, Expediente 1180, Expediente formado con motivo de la economía de luz eléctrica, de la Sociedad Centro Comercial, al C. Presidente Municipal de esta capital, 12 de marzo de 1921.
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Diarios
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El Universal, (1921), Se obligará la economía de luz en los teatros y cines, México DF, Año VI Tomo XVIII No 1576, página central, 10 de febrero.
El Universal, (1921), las noches de luna no habrá luz de arco en la capital. Una comisión estudiará las condiciones en las que se encuentra la presa de Necaxa, Año VI, Tomo XVIII, No 1568, primera plana, miércoles 2 de febrero.
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El Universal, (1921), año VI tomo XVIII, viernes 25 de febrero.
El Universal, (1921), La problemática de la luz... continúa, año VI, tomo XVIII, No. 1078, 10 de marzo.
El Universal, (1921), horario para el servicio de luz eléctrica. El nuevo horario, México D.F. Tomo XVIII, Año VI. No 1570, página 4, viernes 4 de febrero.
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El Universal, (1921), México, año VI tomo XVIII, 10 de marzo.
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El Universal, (1921), Cien multados por no ahorrar luz eléctrica,, Año VI, No. 1596, tomo XVIII, México D.F., página central, 2 de marzo.
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Excélsior, (1921), Dificultades para ahorrar electricidad, Año V, Tomo 1, No. 1426, México D.F., 2 de marzo.
Excélsior, (1921), Cancelación de contratos, Año V, No. 1434, tomo I, México D.F., viernes 18 de febrero.
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