domingo, 25 de septiembre de 2011

Primer Horario de verano en 1915













Ciudad de México
Problemas de alumbrado eléctrico público en 1915
Primer antecedente del “horario de verano”
Dr. José Alfredo Loera Esparza
HISTORIA DE MÉXICO
Este material se elaboró como parte de la investigación:
EL AYUNTAMIENTO DE MÉXICO Y LAS CRISIS DE ENERGÍA ELÉCTRICA, 1915-1921
DOCTORADO EN DISEÑO,
DIVISIÓN DE CIENCIAS Y ARTES PARA EL DISEÑO, LÍNEA DE INVESTIGACIÓN: ESTUDIOS URBANOS, HISTORIA URBANA

Índice
Introducción 2

La instauración de la energía eléctrica y el contexto de
crisis revolucionaria 3

La falta de carbones para alumbrado público, un problema
en medio de convencionistas y constitucionalistas 5

La respuesta para el suministro de carbones 11
Por falta de carbones se propone el “horario de verano” 15

Cuando llegan los carbones, llega el oportunismo para negociar 20

La ciudad se controla por sus energías: La toma de Necaxa 23


Índice de cuadros
Cuadro 1 Horario para encender y apagar el alumbrado público de la ciudad de México. Formado por el c. Inspector de alumbrado en 1915 9



“A la naturaleza se le escapó éste ser,
que le robó el tiempo y el día,
iluminando los objetos ante sus ojos y con ello,
la capacidad creadora del cerebro humano”

Introducción
Esta investigación es la historia de un problema que se presentó en la Ciudad de México en 1915, cuando, en un país en revolución la Ciudad corrió el riesgo de quedarse sin la iluminación de sus calles, porque se estaban agotando los carbones de repuesto para las lámparas de alumbrado público, de una Ciudad de México en manos de zapatistas y convencionistas, y resultó muy complicado traer un cargamento de carbones desde Veracruz (puerto en posesión de Venustiano Carranza y su grupo constitucionalista).
La trama que así se desarrolla, nos muestra al Ayuntamiento de México esforzándose para que las actividades que le dan vida a la Ciudad no se detuvieran, buscando la manera de entablar las negociaciones necesarias entre los actores económicos y políticos que en su interior convivían, encontrándose como una estrategia de ahorro carbones y poder continuar con la iluminación de las calles con la implementación del primer antecedente del "horario de verano".
También podemos observar a la Mexican Light and Power Co. (ya con el nombre de Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz) buscando la manera de continuar con la prestación del servicio de alumbrado público y, con una buena dosis de astucia, negociando con la facción en posesión en turno de la Ciudad de México, sin establecer un compromiso solidario con ninguna de las facciones, para lograr sobrevivir en medio de la revolución.
Esta investigación nos muestra así una ciudad en transformación acelerada, permitida en mucho por el caos de destrucción y de reorganización que la modernidad y sus avances científicos y tecnológicos -- como la electricidad-- que requirieron nuevas condiciones de infraestructura y organización social, para liberar los beneficios que su utilización significaba.
Espero así que resulte fácil para el lector imaginarse la Ciudad de México en 1915 con sus habitantes viviéndola, con una Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz (CMLyFM) buscando la manera de obtener ganancias, al ayuntamiento tratando de normar la relación entre los actores sociales y económicos, y a los grupos revolucionarios tomando posesión temporal de la Ciudad de México, hasta que otra facción revolucionaria (curiosamente teniendo sus batallas militares fuera de la ciudad de México) entre a ella para tomar posesión del centro de poder y modernidad.
En este contexto, el actor principal que nos guiará es el Ayuntamiento, y cómo enfrenta los problemas que la ciudad tiene que salvar para continuar funcionando, y una CMLyFM generando la ya indispensable electricidad que ha invadido cada rincón de nuestra vida productiva y social.


La instauración de la energía eléctrica y el contexto de crisis revolucionaria
El proceso de electrificación en la ciudad de México estuvo condicionado en sus inicios por la disponibilidad de los medios para generar y distribuir el servicio mismo, ya que, esta energía en principio sirvió para "alumbrar las minas y hacer funcionar motores y telares para incrementar la productividad en la incipiente industria" (Unam, Inehrm, 1998, cd), presentándose al principio con una electricidad para alumbrado, que la ofrecían principalmente en la noche después de satisfacer su propio consumo y por lo que se fue creando la necesidad por la energía e iluminación eléctrica en amplios sectores de la población.
En este contexto, para 1915 se vivía los estragos del movimiento armado en todo el país de manera álgida ya que “fue el año por excelencia de la violencia y una cultura del riesgo que rompe los muros de la moral dominante" (Aguilar, H. y Meyer L., 1989, p.65), para después continuar adentrándose en la búsqueda de una justificación argumental del cambio que se consolidaría en la Constitución de 1917 y que se establecería ya con más respiros cuando terminan los enfrentamientos armados de los caudillos. Entre los efectos de esa metamorfosis del contexto físico y la sociedad existían problemas para el suministro de alimentos, agua y energía eléctrica para la ciudad de México unidos a un proceso inflacionario que sacudía el letargo económico de la ciudad, en una carrera de transformación. Es posible que dado el mayor nivel y ritmo de modernidad de la ciudad de México, ésta sufriera menos los estragos del cambio brusco a través de la destrucción precisamente para instaurar lo moderno que estaba padeciendo el resto del país, por lo que "la ciudad fue un actor secundario dentro del conflicto nacional" (Illades, C. y Rodríguez, A., comps, 2000, p.14) en su efecto, pero no en el empuje de la modernidad, ya que los principales padecimientos de la ciudad de México provenían del suministro de los bienes allegados a la misma desde las regiones rurales, donde también se daban los enfrentamientos bélicos, cuando por ejemplo, "a pesar de la duplicación del índice real de precios de 1892 a 1910" (Martínez, R., 1999, p.15), “el maíz, que en 1911 tenía un precio de ocho pesos la carga, en 1914 valía doscientos pesos; el frijol era vendido a cuatro pesos el cuartillo, no obstante que su precio durante los días anteriores a la revolución era de quince centavos; y la pieza de pan de trigo de dos centavos, el tahonero la expedía a veinticinco" (Valadés, J., 1985c, p.340); "los precios de los diversos bienes de consumo continuaron subiendo bruscamente y en 1915 los víveres eran principalmente caros en las ciudades.

Entre julio de 1914 y julio de 1915, se elevó el precio del maíz 2400%; el del frijol 2200%; el del arroz 1420%; el del azúcar 940% y el de la harina 900%" (López, D., 1971, p.395).
Este desajuste expresado en los precios fue el efecto de la desestabilización de los agentes económicos, políticos y sociales que no era más que dar entrada a la nueva estructura ligada al proceso de modernización y producción masiva al destruir el orden productivo porfiriano que a la vez impulsaba su destrucción y el cambio para "crear una base productiva nueva y más eficaz" (Haber, S. 1988, p.156) partiendo de la ciudad de México.
El concepto de modernización llega así "precedido de una sociedad en movilización, en disponibilidad para adoptar nuevos patrones de comportamiento y socialización" (Muñoz, G., 1990, p.21), para lo cual se requería afectar los intereses establecidos. Ante esta situación, era necesario que el Ayuntamiento tomara cartas en el asunto y en medio de esa crisis, lo hizo tratando de solucionar por ejemplo el problema de la falta de agua, propiciando el aumento del consumo de energía eléctrica y para ello proponía que la CMLyFM suministrara gratis la energía para que los dueños de pozos sacaran agua y la distribuyeran a sus vecinos, "en la inteligencia de que se les obligará a ello si de grado no consienten"
Se observa pues en la anterior nota, al Ayuntamiento mediando entre los problemas de la ciudad, sus habitantes, la CMLyFM y el recurso eléctrico, buscando el término medio que concilie intereses. Así, la ciudad se ha venido construyendo a partir de "inercias impulsadas por muy distintos intereses que chocan entre sí, y que no contaban con plan regulador ni con una autoridad que los encauzara" (Carabias, J., 1990, p.209); papel que buscó retomar el Ayuntamiento.

La falta de carbones para alumbrado público, un problema en medio de convencionistas y constitucionalistas
Por ese mismo tiempo de 1915 se presentó el problema de la disminución de la prestación del servicio de alumbrado público ligado a un Estado y Ayuntamiento débil (la revolución tendrá, precisamente, como punto de partida un vacío de poder. Guerra, F., 2003, p.218), una deficiente estructuración de los incipientes procesos productivos modernos y a la falta de infraestructura de comunicaciones principalmente, necesaria para que la modernidad operara como fenómeno transformador; cuando al mismo tiempo "es enero de 1915 el mes que marca el inicio de la más sanguinaria persecución a las fuerzas surianas por parte del ejército constitucionalista" (Martínez, R., 1999, p.91). Pero volviendo a la ciudad de México, la esencia de la deficiencia en alumbrado público radicaba en la escasez de carbones de arco para las lámparas de alumbrado público, cuando la CMLyFM anunciaba el 22 de marzo de 1915 que "se tiene en existencia carbones en bodega sólo para 25 días para las lámparas de 20 Amperes y para 54 días para las lámparas de 13 Amperes" , mientras dos cargamentos de estas refacciones estaban, uno al parecer apenas negociado en Estados Unidos y esperado en El Paso Texas, y otro atorado en Veracruz cuyo acceso estaba bloqueado por la lucha entre facciones revolucionarias.
Al mismo tiempo los acontecimientos ocasionados por la vorágine revolucionaria eran vistos, en una de sus facetas, en función de los problemas que ocasionaban a la prestación del servicio eléctrico, y a la responsabilidad que tenía la CMLyFM de continuar suministrando el servicio aun a pesar del enfrentamiento militar de grupos de poder. En ese entonces, en la revisión en Cabildo para multar o no a la CMLyFM por la interrupción del servicio de alumbrado público, se citó como antecedente el caso de la decena trágica, cuando Victoriano Huerta usurpó el poder presidencial en pleno centro de la ciudad, ocasionándose un apagón. Ahora ante la posibilidad de quedarse sin alumbrado público en 1915 por la escasez de carbones la CMLyFM argumentaba que no era su culpa que los carbones estuvieran detenidos en Veracruz por las fuerzas constitucionalistas; y por su parte, los regidores argumentaban que "por razón de equidad... se descuenten las horas de alumbrado que deje de prestar el servicio por las causas mencionadas, máxime cuando sobre esto ya tenemos un precedente con motivo de las faltas habidas durante la llamada "decena trágica" en febrero de 1913" .
Así, la posibilidad de carecer de alumbrado público orilló al Ayuntamiento a intentar manejar el fenómeno desde una decisión sobre el espacio privado como se intentó en los casos de los años 1762, 1763 y 1787, trastocando el ritmo de las actividades de los habitantes de la ciudad de México; ¿cómo? haciendo una extensión de la iluminación interna de las casas sobre el espacio público que era la calle, al conminar a los ciudadanos de diferentes maneras a hacer uso del recurso energético para evitarle problemas más a la ciudad que a los individuos, iluminando las calles desde las fachadas, con focos o incluso con los anuncios luminosos instalados en los comercios o conectando el alumbrado de ornato como alumbrado público directamente a las tomas de los edificios.
En situaciones de escasez y riesgo como la que se presentó, las alternativas se basaron en reorganizar la relación de participación de los agentes involucrados, que para el caso fue aprovechar la iluminación producida por el consumo particular y racionar el servicio público, encendiendo nada más "cinco horas y media las lámparas de arco porque así podría aprovecharse en las primeras horas de la noche el alumbrado de las casas de comercio que cierran hasta las diez, alumbrado suficiente para poder transitar" .
Al mismo tiempo que la vida cotidiana transcurría, aquellos fueron años difíciles para la ciudad de México, debido principalmente a los efectos de las luchas entre las facciones revolucionarias y las presiones que ejercían para derrotarse entre ellas ya que “la hora del triunfo ante el huertismo fue también la hora de la escisión y el ajuste de cuentas" (Aguilar, H. y Meyer L., 1989, p.61) al interior del grupo triunfador; y cuando en el año de 1915 se presentó la escasez de carbones para las lámparas, igual de rápido que entraban a la ciudad los grupos triunfantes, salían al ser curiosamente derrotados fuera de la ciudad; así la ciudad estuvo en manos de fuerzas Zapatistas y Villistas que "practicaban la puntería con los faroles de la iluminación en pleno Zócalo" (Iñigo A., 1994, p.123); "los postes de alumbrado fueron doblados y los alambres telegráficos quedaron como festones que ondeaban en las plazas desiertas" (Álvarez, A. y López, R., 1999, p.97). Al mismo tiempo la ciudad era presionada desde Veracruz (donde "estaba detenido un cargamento de carbones" para las lámparas de arco) por Carranza en su autoexilio que en intervalos duró “hasta octubre de 1915”, (Clío, 1998, video) quien dejó la ciudad de México como espacio físico del presidencialismo constitucionalista para que el Presidente interino nombrado por la Convención de Aguascalientes tomara posesión de la misma, aunque posteriormente los convencionalistas trasladarían su gobierno a Cuernavaca. Además, la condición de vida dentro de la ciudad de México iba a empeorar "por estar casi suspendido el servicio de comunicaciones férreas, atemorizados los comerciantes y mercaderes de la capital, perseguidos y castigados los coyotes y especuladores y cerrados los principales establecimientos fabriles por falta de primeras materias" (Valadés, J., 1985a, p.81).
Pero las facciones en conflicto político-militar reconocían en cierta medida el valor de mantener funcionando talleres, fábricas y comercios, a los cuales podían solicitar préstamos forzosos y otros mecanismos para financiarse, al igual que valoraban la importancia de los servicios para mantener en calma a la sociedad civil. De esta manera, el ejército de Carranza en febrero de 1915 permitió el paso de los enviados de la CMLyFM para la reparación de las líneas eléctricas que mantían en movimiento la ciudad. En este orden de sucesos el señor Ingeniero Chávez informaba al Cabildo "de la comisión conducente acerca del ofrecimiento hecho por jefes del Ejército Libertador de que operarios de la Compañía de Luz pasaran a reparar los cables de energía eléctrica para que la ciudad no carezca del agua de Xochimilco y hace saber que, "obtenida aquiescencia (de) la compañía de luz, el señor Ghilibert, empleado del Gobierno del Distrito, salió a llevar esos datos, rebasó a las tres y media de ese día las avanzadas Constitucionalistas y se espera que el día de mañana pueda haber regresado con noticias" . Para marzo del mismo año fue necesario volver a enviar a personal para la reparación de las líneas, estableciendo una especie de pacto para poder desarrollar la tarea que de otra manera significaba una pérdida importante para la CMLyFM y la Compañía de Tranvías (que ya eran una misma); para solucionar el problema "la compañía participa haber comisionado a los señores B. Avendaño y A. C. Hogel para arreglar los cables transmisores de energía eléctrica y restablecer el tráfico de la ciudad, para lo cual tendrán necesidad de pasar a Xochimilco, Churubusco y quizá alguno de los otros alrededores de la capital. Se suplica a las autoridades tanto civiles como militares, le presten las debidas garantías y la ayuda que solicita para el cumplimiento de su misión" .

En 1915 una falta de comunicación entre Ayuntamiento y el gobierno convencionista sobre las acciones que se tomaban en cuanto al alumbrado ocasionó tensiones, cuando el Ayuntamiento no consideró relevante informar a los Convencionistas (facción dominante en turno en la ciudad de México) sobre la necesidad de apagar el alumbrado para ahorrar carbones; y durante la sesión del 25 de marzo de 1915, a las ocho y tres cuartos: “se presenta un enviado de la Convención solicitando que ante ella comparezca el Regidor de alumbrado. A las nueve y cuarto de la noche regresan los señores Regidores e informan que se trataba de una falsa alarma suscitada con motivo de que en esta noche, por haber luna, se suspendió por primera vez el alumbrado de arco" . Así, "los esfuerzos de algunos munícipes entre 1914 - 1915 por no tomar partido en la lucha de facciones les permitió sobrevivir -en sentido literal y figurado- a las seis ocupaciones alternadas de la ciudad por carranciastas, villistas y zapatistas. No obstante, "la última administración zapatista de 1915, y después el propio general González, en agosto de ese año, procedieron contra algunos regidores y los encarcelaron bajo la acusación de haber colaborado con el enemigo" (Rodríguez, A., 2000, p.154).
Mientras la revolución se desarrollaba, la iluminación volvió día productivo la noche, y la falta de carbones obligó al Ayuntamiento a modificar el horario de encendido del alumbrado, que originalmente duraba doce horas (vida útil de un carbón de arco), de "las oraciones" de la noche a las seis de la mañana (ver cuadro 1) y no se encendía en las noches de luna llena.


Cuadro 1
Horario para encender y apagar el alumbrado público de la ciudad de México
Formado por el c. Inspector de alumbrado en 1915

Mes Se enciende Se apaga
Enero 6 pm 6 am
Febrero 6.15 pm 6 am
Marzo 6.30 pm 5.30 am
Abril 6.45 pm 5 am
Mayo 6.45 pm 5 am
Junio 7 pm 5 am
Julio 7 pm 5 am
Agosto 6.45 pm 5 am
Septiembre 6.30 pm 5.15 am
Octubre 6 pm 5.15 am
Noviembre 5.45 pm 5.45 am
Diciembre 5.45 pm 5.45 am
Fuente: AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, expediente 1157, 3 de noviembre de 1917.

Estas experiencias en el control del alumbrado público, son expresión del interés por manejar el día iluminado desde los ámbitos de Gobierno, condición que en nuestros días se ha vuelto por ley, el “horario de verano”.
Así, a pesar de los esfuerzos del Ayuntamiento y "no habiendo dado resultado hasta la fecha las gestiones que ha hecho la CMLyFM para saber el día en que puedan entrar a ciudad Juárez los carbones que tiene pedidos a Estados Unidos y también para dar tiempo de que se gestione por la misma compañía la remisión de los carbones que se encuentran detenidos en el puerto de Veracruz, se impone la necesidad de reducir el servicio de alumbrado de arco para que los carbones existentes en esta capital alcancen hasta la llegada de los que se tiene pedidos; con este motivo desde el día de mañana siete de abril se apagará el alumbrado a las 12 horas, en lo que está conforme la compañía" , expresando con ello la capacidad de controlar las actividades de la sociedad partiendo de una decisión oficial, condicionada a su vez por la coyuntura de crecimiento de la electricidad y la crisis político militar.
Conforme se recuperaron o fueron creciendo las funciones del Ayuntamiento, éste trató de mantener la capacidad de negociación sobre el alumbrado público.
Esta recuperación de poderes implicó la subordinación de la Dirección General de Obras Públicas en los tratos relevantes con la CMLyFM, situación puesta a discusión en Cabildo cuando al presentarse la escasez de carbones en abril de 1915 el Cabildo trató directamente con la CMLyFM; ante lo cual el Inspector de Alumbrado pidió explicaciones acerca del hecho de "haberse comunicado un acuerdo del Cabildo directamente a la Compañía de Luz por la Secretaría del Ayuntamiento en vez de haberlo hecho por intermedio de la Dirección de Obras Públicas y del Inspector informante, que siempre había sido el conducto para la Compañía de Luz" ; así el Inspector argumentaba: "como en la mañana del día de ayer la CMLyFM me manifestó haber recibido una comunicación del H. Ayuntamiento en que le dice que no haga ninguna innovación en el servicio de alumbrado sin acuerdo expreso del H. Ayuntamiento por conducto de su secretaría, consideré eliminada a la Dirección General de Obras Públicas y el suscrito. Por cuestión de fundada delicadeza, manifesté al señor Regidor de alumbrado, arquitecto Carlos Herrera, que me abstendría de dar órdenes a la compañía mientras no se me diera respetuosamente le explicación como empleado pundoroso que me considero" .
Pero el Inspector de alumbrado también manifestó su inconformidad cuando el Cabildo cambió la propuesta de encendido del alumbrado público que dicho Inspector había hecho, ante la escasez de carbones y la necesidad de cambiar el horario de encendido, amenazando con los riesgos diciendo: "Por otra parte, creo mi deber manifestar que yo propuse que se encendiera a las 6:45 pm y se apagara a las 12:00 a.m. y no como se dice en el acuerdo citado; no me explico la forma que se dio a mi iniciativa ni me hago responsable de lo que pueda suceder por el estado de obscuridad en que quedarían las calles de la ciudad durante las tres primeras horas de la noche y son las de mayor tráfico y movimiento en esta capital; que la responsabilidad recaiga sobre el autor de ese horario que nunca habría yo presentado" . La respuesta del Cabildo fue por demás clara: "Éste Ayuntamiento ha visto con profundo disgusto los términos irrespetuosos de su informe pues el decir que 'él nunca habría presentado ese horario porque se considera capaz' equivale a llamar 'incapaz' al Cabildo y debe tener muy presente el señor Inspector de alumbrado que si éste Ayuntamiento no permitió que un particular se expresara con sarcasmo de un Regidor que había cambiado su solicitud, mucho menos ha de tolerar que uno de los empleados de su dependencia se exprese en términos ofensivos de toda la corporación, sólo porque no estimó conveniente algo que proponía" . A pesar de la queja y regaño del Inspector, se resuelve en Cabildo volver a conferirle poderes de trato con reconocimiento del Ayuntamiento, y cuando la misma Compañía dió a entender al Inspector que "en lo sucesivo, sólo del Ayuntamiento tenía que recibir órdenes la Compañía" , el Ayuntamiento puso también a la CMLyFM en su lugar: "y dígase a la compañía de luz y fuerza motriz por conducto de la Secretaría, que la Dirección de Obras Públicas y el Inspector de alumbrado seguirán siendo los conductos ordinarios de este cuerpo para con ella, por lo cual deben ser obedecidas las disposiciones que dieran" .

La respuesta para el suministro de carbones
Por la misma necesidad de ahorrar carbones se planteó reorganizar el consumo ciudadano y las actividades sobre el día virtual, iluminado (la noche), al cual ya se había acostumbrado la porción de la población vinculada a la modernidad. Esto preocupaba al Ayuntamiento, y en Cabildo extraordinario se informaba que "es muy difícil puedan llegar pronto a la capital los carbones importados vía Veracruz” (plaza Controlada por Carranza) y El Paso, situación de tal importancia para la ciudad, que se solicitaba la participación del Presidente de la República "para que tan pronto se restablezcan las comunicaciones con el norte, se dé preferencia al cargamento de carbones detenidos en El Paso" , y precisa que "en previsión de lo futuro, el Ayuntamiento se preocupe en proporcionar luz a la ciudad... y se lanzara una convocatoria para ver si era posible que en la ciudad de México se fabricaran carbones" . Así, ante la posibilidad de que la capital se quedara sin alumbrado artificial al contar con carbones sólo para de 15 a 60 días, se urgía que el Ayuntamiento tomara su papel rector y "evite este gravísimo mal, en pro de los intereses que se nos han confiado" . Ante la situación el Ayuntamiento en Cabildo discutía sobre que la casa de Schondube informaba que tenía aproximadamente 60,000 carbones aunque de menor duración (6 horas) y mayor costo ($30 dólares el millar) cuando los de la CMLyFM costarían $142 pesos por millar, y el Cabildo comunicaba: "pedimos se aprueben las siguientes mociones: 1º Que esta corporación vería con agrado que la CMLyFM adquiriera los 60 mil carbones a la mayor brevedad; 2º Publíquese convocatoria invitando a todos los que tengan materiales propios para alumbrado público, que hagan proposiciones a este Ayuntamiento; 3º invítese a los vecinos de esta ciudad a que tengan encendidos durante toda la noche y mientras se normaliza la situación, los avisos luminosos y los focos de las fachadas de sus edificios" .
Ante la convocatoria, tres personas manifestaron que podrían construir carbones, pero que requerían de 20 a 25 mil pesos para instalar la fábrica; el Ayuntamiento respondió que "el dinero está disponible, pero que debían formalizar por escrito su propuesta y comprometerse con una fianza que garantice el éxito" . Ante este requerimiento no llegaron a presentar proposiciones formales.
Gran parte del problema para instalar una fábrica de carbones u otro tipo radicaba en la inestabilidad de los gobiernos, que se traducía en una inestabilidad económica, con circulación de moneda prácticamente distinta en cada estado, "pesos de a ocho centavos", y una conversión a oro con problemas; además, el mundo se iniciaba en una vorágine de desarrollo e invención que ocasionaba una sustitución de productos en periodos temporales cada vez más cortos. Por ello, ante la propuesta de instalar una fábrica de carbones, el Señor Rushe, gerente de la CME aseguraba que "en México pueden fabricarse carbones pero que la nueva industria correría la misma suerte que la fábrica de lámparas incandescentes que se estableció aquí hace algunos años, que después de haber llegado a fabricar buenas lámparas, tuvo que clausurar sus talleres por la exigüidad del mercado, sufriendo la compañía una pérdida de $200 mil pesos" .
Pero la respuesta de la CMLyFM resultaba contrastante con el caos que había generado por la supuesta escasez de carbones y la necesidad de disminuir el alumbrado público, y exponía al Ayuntamiento que "teniendo en la actualidad un número suficiente de carbones para el servicio de alumbrado como sigue: de lámparas de arco de 13 amperes para un mes; de 20 amperes para 17 días; y para lámparas de arco del servicio suburbano para siete semanas, no es necesario por el momento hacer compras locales de estos carbones. Sin embargo, es necesario que esta compañía obtenga con la ayuda de ese H. Ayuntamiento una opción de la casa Schondube para la compra de los "89,000" carbones al precio de $30 dólares oro el millar para el caso de que nuestros esfuerzos para traer los carbones de Veracruz nos resulten fallidos" .
Finalmente, la alternativa de Schondube resultó infundada, porque cuando el Ayuntamiento intentó negociar la compra de los carbones, se enteró que la CME había adquirido, desde 1912 el departamento eléctrico de Schondube en su proceso de monopolización de la distribución y comercialización de la electricidad; así, al plantearle al Sr. Schondube que "este Ayuntamiento necesita adquirir para el alumbrado público los carbones" , Schondube informaba que "desde 1912 ya no se ocupa con instalaciones eléctricas por haber traspasado todo su departamento eléctrico a la A.E.G. Compañía Mexicana de Electricidad, S.A.... por lo tanto repito que no soy vendedor de material eléctrico desde la fecha citada, ni tengo carbones en existencia" .
El Ayuntamiento quiso desplazar las deficiencias del alumbrado público hacia los usuarios privados y se lanzó la convocatoria propuesta desde el 7 de abril para alumbrar con otros medios y hacer durar la existencia de carbones para lámparas públicas y abrigando la esperanza de que el tráfico con Veracruz y El Paso se reanudara pronto, "este Ayuntamiento resolvió limitar a cinco horas y media cada noche en esa clase de alumbrado y convoca a los comerciantes, industriales y profesionistas que se anuncien por medio de rótulos luminosos para que los mantengan encendidos durante toda la noche y a todos los particulares que usan en sus habitaciones o despachos alumbrado eléctrico incandescente, para que saquen uno o más focos a la fachada de sus casas" . Así, "el H. Ayuntamiento Constitucional de México lanzó un cartel con tal excitativa" .

La respuesta del público ante la solicitud del Ayuntamiento para que pusiera focos fue amplia, habiendo incluso quienes se tomaban la molestia de mandar comunicados al Ayuntamiento para notificar que habían colocado focos en sus fachadas, lo que habla del papel que adquiría el Ayuntamiento en la memoria colectiva, en documentos como el siguiente: "El que suscribe, propietario de las panaderías “Parisiense y Viena” participa a esa H. corporación que atendiendo gustoso la excitativa que ha hecho la misma, acaba de instalar tres focos incandescentes de 100 bujías cada uno en el primero de los mencionados establecimientos y que tan pronto se concluyan las reparaciones emprendidas en el segundo, se practicará operación igual" .
Es evidente pues que para 1915 las dificultades propiciadas por las acciones de la lucha de facciones revolucionarias fuera de la ciudad de México afectaron el normal desarrollo del servicio de alumbrado público, lo que obligó a su racionamiento, por lo que la ciudad permaneció en varias ocasiones parcialmente a oscuras, y obligó al Ayuntamiento a buscar alternativas para mantener la ciudad iluminada, tratando de evitar que la ciudad se detuviera a pesar de la falta de dirección estable del Gobierno federal. Así, finalmente la excitativa invitaba "a todas las personas que poseen aparatos y materiales propios para el alumbrado público, bien eléctrico o de otra naturaleza, que "en el plazo de 15 días, hagan proposiciones a este Ayuntamiento para iluminar toda la ciudad o cualquier parte de ella, sujetándose a las instrucciones que siguen: I. Especificar el sistema de alumbrado que propongan, acompañado en todo caso de diseños y de ser posibles muestras" . Pero el tiempo era importante ante la necesidad latente de brindar el alumbrado público. En este sentido se obvia la cortedad en visión del Ayuntamiento para el problema y los tiempos requeridos para construir y hacer operativas infraestructura y equipamientos, al fijar un plazo tan corto como "no exceder de 30 días para hacer su instalación" , plazo que la propia CMLyFM consideró absurdo para hacer alguna transformación de la ciudad al observarse que cualquier insumo para iluminar era importado, agravada la situación por las condiciones de crisis productiva y revolucionaria. Pero los visionarios de los negocios veían la oportunidad, aunque algunas de las respuestas sonaban de entrada insuficientes, al proponer por ejemplo, la posibilidad de que tan sólo pocos aparatos (100 en el caso de la compañía Agnil) de luz incandescente, de gasolina, petróleo y alcohol, se usaran para iluminar porciones de la ciudad; propuesta aventurada cuando ni siquiera conocían "si haya material suficiente para los tanques propios de las lámparas de gasolina y petróleo, no podemos decirlo antes de que hayamos tomado informes de todas las ferreterías de esta capital" . Además del alto costo que implicaría de ($3 mil dólares oro), la compañía Agnil "no ofrecía garantía, ni incluía instalación y era necesario capacitar a personal para su manejo" .
Otra propuesta, de entrada improcedente y costosa fue la del Sr. Juan José Ruiz, quien “habiendo leído la convocatoria expedida por el Ayuntamiento en The Mexican Herald” del 14 de abril, proponía instalar en 10 días, de 1 800 a 2 000 focos de 10 bujías (cuando los del alumbrado público eran de 2 000 bujías) para una extensión tan sólo de 800 metros, a un costo de "$2 000 pesos para el primer mes y de $1 000 pesos para los siguientes, ya que seguiría siendo dueño del material y sólo lo alquilaría al Ayuntamiento" .

Por falta de carbones se propone el “horario de verano”
Así fue como una alternativa no menos innovadora requirió la participación más directa del Ayuntamiento y su aparato de gobierno: ¿Quién dijo que el día era inamovible? Se equivocó, y por decreto oficial se mueve el tiempo recorriendo la hora oficial con relación a la hora astronómica de manera intencional planteado el 23 de marzo y "propuesto en Cabildo el 4 de mayo, para su inicio a la nueva hora oficial el 6 de mayo de 1915" .
En el cambio a la hora oficial, la ciudadanía como actor social se hizo sentir cuando la alteración de la hora trastocó su vida cotidiana, pero el Ayuntamiento actuó en la búsqueda de la mejor opción para la ciudad, como en todos los sucesos que la iban transformando, haciendo una constante revaloración de lo que debía hacer para dirigirla escuchando las voces y el devenir de sus actores, no como individuos, sino como totalidad social viva, y por lo delicado que fuera entenderla, se revaloraban las decisiones en Cabildo en la búsqueda de un consenso, equiparable a la realidad transformándose. Por ello ponía a discusión "se reconsiderara el acuerdo relativo al horario de luz, por haber oído críticas al mismo y recibido quejas de diversas personas" . Así, la institucionalidad, a la vez que se transformaba a sí misma, establecía elementos para que el cambio se diera; y se sirvió de la legalidad para no dar marcha atrás, planteando que "si por ello en Cabildo se pretende reconsiderar el acuerdo de cambio de hora se debe citar para ello, con arreglo a la ley y hacer su moción por escrito y presentarla en su oportunidad; y que por otra parte, no se estima prudente reconsiderar aun, en vista de que la experiencia no ha demostrado todavía su utilidad o su ineficacia" . De esta manera, el Ayuntamiento buscaba ligar las decisiones a los hechos con funcionalidad, y no como meras decisiones que desvinculadas de la realidad, no propician la transformación.
Pero de las opciones técnicas que se presentaron, quizá una de las más factibles propuesta por la CMLyFM y con una menor cantidad de intereses afectados fue la que consistía simplemente en "disminuir la cantidad de amperaje de manera insignificante, que no afectaría grandemente la intensidad del alumbrado" , ya que el problema de la iluminación con carbones era que se desgastaban muy rápido durando solamente una noche (12 horas), por lo que al reducir la energía, su vida útil se prolongaba. Así, la CMLyFM proponía que podría suministrarse alumbrado diariamente de las ocho de la noche a las tres y media de la mañana, con igual consumo de carbones" . Esta sugerencia se consideró pero faltaba acordar bien la hora de encendido y apagado del alumbrado entre las necesidades de la ciudad y el abanico de intereses que le daban vida, y en esto cada actor social reclamaba para sí la iluminación.
Al difundirse la posibilidad de disponer de un poco más de tiempo de iluminación gracias a la disminución del amperaje, los comerciantes estimaban conveniente que "esa media hora que han aumentado nos la concedan de 7:00 a 7:30 p.m. en virtud de que nuestros establecimientos se cierran a las 7:00 y que nuestra clientela no hace sus compras por no andar a oscuras a última hora, además la dependencia, que en su mayoría son señoritas, les evite perjuicios de consideración" .
Pero el Cabildo no puede resolver a favor de los intereses del grupo de comerciantes (desde las 7:00 pm) aun a pesar de la presión de la Dirección General Obras Públicas del D.F. que remarcaba que "en la petición de las casas comerciales se encontraban varias de primera importancia" , o de los trabajadores madrugadores (a las 4:00 am) y propone un horario que intentaba abarcar a todos: "queda impuesta esta dirección de que en Cabildo de 19 de abril de 1915 se acordó se siga suministrado el servicio de alumbrado eléctrico de arco de 9.30 a 5.00 am con reducción del amperaje" .
Con los debates en Cabildo, el Ayuntamiento reconocía en sus preocupaciones el papel de la ciudadanía como actor y como producto de la revolución y su modernidad; se trataba del individuo participante en la solución de los problemas, reconociendo el Ayuntamiento su existencia "dictando en Cabildo lo siguiente: Diríjase atento oficio a la Inspección General de policía con el fin de que proporcione a este Ayuntamiento una lista de las casas en las cuales se han colocado en sus fachadas focos que se encienden durante parte de la noche y los nombres de los jefes de esas casas; y anúnciese en la prensa como una muestra de gratitud a las personas que han atendido su excitativa" . El Ayuntamiento cumplió su promesa de hacer pública la lista de las personas que ayudaron a cumplir este requerimiento y, por ejemplo, se publicó la "relación que manifiestan los focos colocados en las calles pertenecientes a la jurisdicción de la 5ª comisaría, con expresión de los nombres de los jefes de las fachadas y número de focos colocados" ; hecho lo mismo con la demarcación 6ª.
Es de observarse que el tamaño de ciudad así como el número de usuarios del servicio eléctrico eran reducidos, "aproximadamente 50 000 medidores" ; pero fusionados espacio y energía eran la ciudad moderna, principal interés para el Ayuntamiento, y por ello el que el Ayuntamiento agradeciera a la ciudadanía que ayudara a cumplir con una actividad que beneficiaba al propio ciudadano, bien puede ser la búsqueda de una negociación social para hacer que la ciudad funcionara cuando se abordó como fenómeno que debió seguir operando en el futuro, algo sobre lo cual la CMLyFM mostró acuerdo y prefirió reducir el consumo de carbones antes que agotar la reserva de los mismos. Así se aplicó una nueva visión sobre el espacio y tiempo: aunque la ciudad existe en un momento dado, su existencia no tiene sentido si no se ubica en el futuro; se vive el presente, gracias a que se está construyendo el futuro.
Pero el tiempo avanzaba y los carbones no llegaban de Veracruz; y en abril de 1915 la CMLyFM avisaba de no poder restaurar aun el servicio normal en virtud de "no saber en definitiva los carbones con que se cuenta" .
Como una de las alternativas fue reducir el horario de encendido del alumbrado y ante las noticias en la prensa sobre el posible cambio a la hora oficial, el Ayuntamiento respondió para evitar mayor confusión y a la vez determinar su papel rector en el asunto, mandando la siguiente comunicación: "El H. Ayuntamiento acordó aprobar la proposición del Inspector de alumbrado para que desde mañana sólo se enciendan cinco horas y media cada noche las lámparas de arco del alumbrado público, debiendo ser encendidas a las 10:00 de la noche y apagadas a las 3:30 de la mañana, el cual era un horario diferente al propuesto por la CMLyFM (de 8:00 a 3:30); de los comerciantes (desde las 7:00 pm); de los trabajadores madrugadores (hasta después de las 4:00 am); e incluso otra del Cabildo, que buscaba abarcar los intereses de los más posibles (de 9:30 a 5:00 am); y agregaba:
"sírvase librar órdenes a fin de que la policía redoble su vigilancia durante las horas que no arda el alumbrado" .
Así, para 1915 el problema para proporcionar el servicio de alumbrado público presentaba un alto grado de obsolescencia ya que se había inventado 30 años atrás, coincidiendo su antigüedad con el régimen y estructura que se buscó destruir con la revolución, y que todavía para ese año eran obstáculos que se daban por las pugnas entre convencionalistas y constitucionalistas; ante lo cual, la CMLyFM informaba al Cabildo sobre las dificultades que existían para que los carbones detenidos en Veracruz puedan llegar a la capital, las cuales son "la falta de comunicaciones con esa ciudad por el bloqueo constitucionalista y la carencia de cooperación entre las autoridades que se encuentran actualmente en Veracruz y las de esta capital para el movimiento de carga entre ambas ciudades" .
Era una ciudad modernizándose, nueva y desconocida en gran parte por sus gobernantes, lo que incluía el desconocimiento de cuál era su ritmo de vida y por ello las necesidades de iluminación; de esta manera, el reto para el Ayuntamiento era de "gobernar no sólo a los habitantes de la ciudad, sino también sus espacios" (Fernández, F., 2000, p.59), y como la crisis continuaba, y no había para cuando con los carbones, en Cabildo se acordó que "el día seis de mayo deberá regir forzosamente el horario que se acuerde" .
En esa sesión de Cabildo para fijar la nueva hora de funcionamiento del alumbrado público, había quien proponía luz "de siete de la noche a la una de la mañana, pues es la hora de movimiento de transeúntes; o de siete a tres, por ser muy numerosos los descontentos entre el comercio y el público con motivo del horario actual; el Presidente del Cabildo propone de ocho de la noche a cuatro de la mañana; y el señor Arquitecto Herrera contesta que eso a nadie beneficia, que las grandes cadenas comerciales se han perjudicado porque antes de obscurecer, se ahuyenta casi toda su clientela por no querer atravesar la ciudad en sombras, y se perjudica igualmente a todas las señoritas empleadas en los despachos y casas de comercio, las que se ven obligadas a transitar a obscuras por los barrios los más de las veces apartados" . Finalmente se dictó el siguiente acuerdo: “para aprovechar convenientemente las ocho horas durante las cuales puede suministrarse el servicio de alumbrado de arco, de acuerdo con las últimas experiencias verificadas, se encenderá la luz los días que no haya luna a las nueve de la noche y se apagará a las cinco de la mañana" , y como ya se advertía desde la sesión del 30 de abril, "el acuerdo que se tome no se pondrá en vigor en vista de estar aprovechándose en estas noches la luz que refleja la luna" . Así, en cuanto al tema del horario, se planteaba "el aprovechamiento de los días con “luna llena" ” aunque no se especifica cuántos días antes ni cuántos días después de la luna para no encender el alumbrado público.

Cuando llegan los carbones, llega el oportunismo para negociar.
Ante los ires y venires revolucionarios en la ciudad, para el 26 de mayo la Dirección General de Obras Públicas del Distrito Federal reportaba que la CMLyFM notificó que ya contaba con carbones suficientes para encender normalmente el alumbrado, y solicitaba del Ayuntamiento la indicación sobre el horario que debía regir, a lo cual el Ayuntamiento respondió "diga a la compañía que desde hoy se encenderá a las 6.45 p.m. y se apagará a las 5 a.m." .
Pero muy pronto llegó el desengaño, y la CMLyFM se apresuró a corregirlo, aclarando que, cuando por fin se pudo traer parte del embarque procedente de Veracruz, 60 cajas, al abrir una y comprobar la utilidad de los carbones, decidieron dar la buena noticia a la DGOPDF, "pero resultó que las otras cajas contenían carbones inutilizables para las lámparas de arco. Inmediatamente informé al Presidente del Ayuntamiento de este lamentable incidente y dicho funcionario en vista de la urgencia del caso me autorizó a reserva de dar cuenta al Cabildo a hacer el servicio en la forma que se hizo hasta el 25 del presente mes de mayo" .

Ante la ambigüedad de la información proporcionada por la CMLyFM, el Ayuntamiento solicitaba mayor claridad para en función de ello, poder plantear sus acciones y ordenaba: “diríjase atento oficio al gerente de la CMLyFM pidiéndole categóricamente conteste las cuestiones siguientes: 1.- cuántos carbones para lámparas de arco posee en esta ciudad la CMLyFM; 2.- cuántas horas debe durar el alumbrado de arco cada noche para que un carbón dure para dos días: 3.- qué cantidad de carbones para alumbrado a la intemperie pidió a Europa la CMLyFM, cuántos recibió en Veracruz; 4.- para qué fecha supone fundadamente que lleguen a esta ciudad los carbones que se encuentran en Veracruz y otras ciudades; 5.- en el caso de que la existencia de carbones se agotare antes de que se reciban los que llegaron a Veracruz, si se ha estudiado un plan para alumbrar la ciudad de luz incandescente, y en el caso de que así sea, sirva informar al respecto; 6.- si esta dispuesta a celebrar un contrato con este Ayuntamiento en el caso de que se agoten los carbones para instalar lámparas incandescentes conectadas con las líneas alimentadoras de las instalaciones eléctricas de los edificios para suministrar la energía respectiva" .
Pero nuevamente la lucha entre facciones afectó la solución al problema, y 140 de las 200 cajas del cargamento proveniente de Veracruz fueron detenidas en Pachuca y para su liberación se planteó la necesidad de enviar emisarios neutros al conflicto armado, para que negociaran la necesidad de mantener a la ciudad con luz y servicios. Para ello, el Presidente del Ayuntamiento presenta ante la CMLyFM "al Sr. Julio Hoth, gerente de la casa G. Lohse y cía, quien se ofrece para hacer gestiones en Pachuca con el fin de que lleguen a esta ciudad los carbones para el alumbrado público y que en su caso también se compromete a conducirlos hasta Tizayuca" . Pero el Ayuntamiento estaba consciente de los riesgos que implicaba esta misión, y se deslindaba de los peligros que pudiera afrontar el negociador enviado, a quien apoyaría con los documentos a que hubiera menester, "En el caso de que acepte usted las proposiciones del Sr. Hoth y que se necesite que este Ayuntamiento intervenga en algo, le agradeceré que tenga la amabilidad de comunicármelo. Queda usted en absoluta libertad para aceptar o rechazar las proposiciones del Sr. Hoth y si llega usted a confiarle la comisión, será bajo la responsabilidad de usted. Esto lo digo porque el Ayuntamiento no puede asumir responsabilidades por acontecimientos imposibles de prever" .
La respuesta tanto para la información solicitada, como para la presentación del señor Julio Hoth de la CMLyFM fue: "1° La CMLyFM tiene carbones para 69 días para la mitad de las lámparas de arco de la ciudad y 55 días para la otra mitad de lámparas; 2° Para dar horario limitado, de 7 u 8 horas diarias, la CMLyFM tiene carbones suficientes para el alumbrado de un número doble de días respectivamente; 3° para que un carbón pueda usarse dos días consecutivos sería necesario reducir de una manera insignificante el amperaje; 4° la CMLyFM ha pedido un número suficiente de carbones, bastante para el servicio de alumbrado por dos años pero no puede asegurar si todos los carbones serán embarcados por el puerto de Veracruz. 200 cajas (con mil carbones en cada una) fueron recibidas en este puerto y traídas a la ciudad de Pachuca y de estas 200 cajas, 60 ya fueron transportadas a esta capital. 5° se ha mandado un representante especial que está haciendo uso de cuanto medio le es posible valerse a fin de lograr traer a esta capital las 140 cajas que se encuentran actualmente en la ciudad de Pachuca" .
Por su parte, el señor Julio Hoth expuso sus verdaderas intenciones al participar en el traslado de carbones, ya que vió la posibilidad de comerciar bajo el amparo del Ayuntamiento y la fuerza económica de la CMLyFM: "Julio Hoth socio gerente de la casa de Lohse y cía, ante usted respetuosamente como mejor proceda, comparece y expone:
1° que sabe que este H Ayuntamiento desearía recibir un cargamento de carbones y material eléctrico que se encuentra en Pachuca y que necesita ser destinado al servicio de alumbrado público; 2° que el que suscribe se ofrece a ir personalmente a dicha ciudad a hacer todas las gestiones para lograr la salida de dicho material así como conducirlo en partidas cargadas en 4 o 5 guayines a Tizayuca; 3° que ya tiene la anuencia de la CMLyFM para ir comisionado de dicha compañía a traer dicho material; 4° que en compensación única a este servicio, solicita le conceda el ejecutivo la autorización para poder transportar en los carros que hayan traído el material eléctrico algunas mercancías a la ciudad de Pachuca, utilizando el viaje de regreso de dichos carros; 5° que en caso de aceptar sus servicios, necesitaría una orden para que el ferrocarril proporcione un tren con dos furgones para el viaje a Tizayuca; 6° que necesita ir provisto de los salvoconductos necesarios que le garanticen el respeto a su persona y dos empleados, a su automóvil, a las mercancías y a los guayines en la zona dominada por las fuerzas de la convención" .
De esta manera, el enviado traficaría con artículos aprovechando el bloqueo para obtener ganancias, ya que, dada la situación bélica, habían elevado sus precios varios cientos de veces; ya que "el quiebre del sistema ferroviario, y no tanto la interrupción de la producción, provocó que los precios de los artículos básicos subieran exponencialmente” (Illades, C. y Rodríguez, A., 2000, comps, p.14).
Para el día 8 de junio el Cabildo emitió el "salvoconducto para que el señor Julio Hoth pueda trasladarse a la ciudad de Pachuca a gestionar la conducción de carbones para el alumbrado público" .
Pero ante la persistencia del problema de alumbrado público, todavía en fechas tan avanzadas como julio 2, se buscaban alternativas para alumbrar a la ciudad de México, y en
Cabildo la Comisión de alumbrado proponía que "la única solución práctica consiste en instalar focos incandescentes conectados con las líneas alimentadoras de las instalaciones eléctricas de los edificios, tomados del material que se utilizó en las fiestas del centenario y que se usa en las fiestas patrias" . Finalmente esto no fue necesario ya que los carbones llegaron a la ciudad de México, en un monto calculado en 50 mil piezas, lo que dio un respiro a la ciudad: "esta CMLyFM tiene el honor de comunicar a ese H. Ayuntamiento que en la actualidad tenemos una existencia de carbones suficiente para dar servicio de alumbrado público por un periodo de tres meses con el horario normal, estamos preparados a reanudar el servicio de alumbrado público en esas bases. Sin embargo, nos apresuramos a hacer notar que, debido a la situación actual por la que atraviesa el continente europeo (la primera guerra mundial), no podemos decir para qué fecha las fábricas de carbones de ese continente podrán cumplir con nuestros pedidos. Tampoco podremos decir si dichas fábricas podrán hacerlo dentro de un término de tres meses" .

La ciudad se controla por sus energías: La toma de Necaxa
Esta situación evidenció el interés por parte de todas las facciones revolucionarias que se enfrentaban en aquel año porque la ciudad siguiera funcionando y con ello, ningún grupo bélico la veía como espacio que ameritara su destrucción e incluso se valoraba la importancia del control del suministro de sus recursos y por ello, "la capital mantuvo su valor simbólico durante la revolución mexicana, ocuparla era de alguna manera apoderarse de la joya republicana" (Rodríguez, A., 2000, p.136); aun "el mismo Zapata a fines de septiembre llegó a capturar la ciudad pero no la pudo conservar" (Womack, J., 1985, p.241) aunque tampoco la destruyó, y como la ciudad virtualmente se extendía hasta Necaxa, de donde obtenía energía eléctrica, hubo quienes intentaron someterla a 200 kilómetros de distancia. Así 1915 tenía más sorpresas para el suministro de energía eléctrica cuando "Necaxa fue tomada por fuerzas zapatistas de Gaspar, Esteban y Emilio Márquez, propiciando la carencia de luz voltaica y la poca que se podía suministrar provenía de las plantas de Indianilla, las cuales daban escasa luz por falta de combustible, teniéndose que suprimir muchas veces la circulación de tranvías eléctricos, para tener la energía suficiente con qué abastecer 2 horas de agua a la Ciudad. Para el día 7 de octubre de 1915 los zapatistas se replegaron remontándose a la sierra" .
La planta de Necaxa se volvió un apéndice de la ciudad importante a la distancia, un órgano que le suministraba energía vital, lo que ejemplificaba la estructuración e interconexión de los procesos modernos, que iban suprimiendo la distancia en el espacio físico y Necaxa fue importante no por sus efectos locales, sino por sus repercusiones en la ciudad de México.
El evento de la toma de Necaxa se repitió en 1917, cuando las fuerzas del revolucionario Manuel Sánchez y seis rebeldes se apoderaron de la misma y ordenaron que se detuviera toda transmisión de energía a la ciudad de México, y con la idea de dinamitar la planta, "logran tan sólo en el proceso balear y perforar los tanques de combustible y los tableros de control, mientras que las fuerzas que lo esperaban afuera mataron a dos trabajadores que venían a auxiliar al ver que la planta se había detenido" .

La ciudad se hacía padecer atacándola así en la distancia, al igual que padecía hambre por la desarticulación de los sistemas de producción y comunicaciones en el ámbito rural; en otro episodio, para hacer sufrir a la ciudad desde sus órganos exteriores “cuando volvió Obregón a la ciudad y las fuerzas zapatistas se regresaron a Padierna, los zapatistas en su retirada cerraron las fuentes de Xochimilco" (Aguilar, H. y Meyer L., 1989, p.67) que suministraban agua a la ciudad. Tal era la crisis que llevó a padecer la ciudad y que aunada a la falta de carbón, "los habitantes tenían que salir de noche a escondidas, a cortar árboles de calles y avenidas para hacer fuego" (Aguilar, H. y Meyer L., 1989, p.67).
Esta situación continuó mientras se sucedieron irregularmente facciones en el poder sobre la ciudad de México; por ejemplo, el 15 de Agosto de 1914 después de la salida de las tropas federales entra Obregón a la ciudad de México, quien la recibe de manos del Gobernador del Distrito; "nuevamente la ciudad es el trofeo para los vencedores; con sus calles, aparadores y edificios va deslumbrando los ojos de los soldados que desfilaron por ella” (De Gortari, H. y Hernández, R., 1998, p.42). “Días más tarde entró triunfal el primer jefe Carranza" (Martínez, R., 1999, p.83) y hasta el 24 de noviembre de 1914 fue nominalmente el constitucionalismo triunfante. “En ese año, el gobierno carrancista al retomar la ciudad, no trae paz; agravando la vida económica de la ciudad cuando la emisión de papel moneda hace que desaparezca el oro y la plata” (De Gortari, H. y Hernández, R., 1998, p.42), del 24 de noviembre de 1914 al 28 de enero de 1915, la capital estuvo en manos de la convención, período llamado 'el terror Convencionista' y del 28 de enero al 10 de marzo de 1915, Obregón se posesiona nuevamente de la ciudad; la ciudad es sitiada entonces por los Zapatistas; y del 10 de marzo al 1 de agosto, hambre, epidemias y la inarticulación política y administrativa de las fuerzas Convencionistas tienden a convertir la ciudad en un ámbito fuera de control; además de “los intentos de contrarrevolución de Huerta, Felix Díaz y los Civilistas, así como la intervención estadounidense y del grupo ABC, conformado por Argentina, Brasil, Chile, Guatemala y Uruguay" (Illades, C. y Rodríguez, A., 1996, comps, pp.194–196) del cual “Carranza no aceptó su intermediación" (Mancisidor, J., 1957, p.321), problemas incrementados por el cambio de funcionarios en el Gobierno Federal, del Distrito Federal y del Ayuntamiento; al igual que faltaba concordancia en la delimitación de funciones entre los tres órdenes de gobierno. Así, "la desarticulación del ejército federal en 1914, y la posterior y enconada lucha entre las diversas facciones revolucionarias, llevó a que por un momento, entre 1915 y 1916 desaparecieran, de hecho, el gobierno y el Estado Mexicanos;... considerándose que 1915 fue el año de la precariedad, la destrucción y la autoridad era tan volátil como la moneda" (Aguilar, H. y Meyer L., 1989, p.64), aunque contradictoriamente se cita que "hacia 1915 la industria eléctrica había creado una amplia red de transmisión, una telaraña distributiva para la ciudad y una excelente capacidad de generación que transformó las condiciones de trabajo" (González-Ortega, R., 2000, p.84), esto es, se destruían los obstáculos y a la vez se instalaba lo nuevo; así, se entiende cómo la modernización se abre paso para instaurarse como lo actual e innovador en forma integral, y no como un simple afán desenfrenado de destrucción, sino en pro de lo nuevo.
La experiencia de 1915 muestra al Ayuntamiento buscando interpretar y conducir la transformación de la ciudad de México, enfrentando la crisis energética y otras, para evitar que se detenga.
Los problemas de la ciudad continúan mientras lucha entre facciones continua, y en 1921 otra crisis energética volverá a mostrar al Ayuntamiento normando la transformación.

Referencias
1. Aguilar, H. y Meyer L., (1989), A la sombra de la revolución mexicana, 28ª, México D.F., Cal y arena.
2. Álvarez, A. y López, R., (1999), El servicio de limpia en la Ciudad de México, Gobierno del distrito federal, 1999.
3. Carabias, J., (1990), Criterios ecológicos para el bienestar de las ciudades, en: M., Perló, compilador, La modernización de las ciudades en México, México, IIS, UNAM.
4. De Gortari, H. y Hernández, R., (1998), La ciudad de México y el Distrito Federal, una historia compartida, México, DDF, Instituto de Investigaciones Dr. José Ma. Luis Mora.
5. Fernández, F., (2000), Europa y el urbanismo neoclásico en la ciudad de México. Antecedentes y esplendores, México, temas selectos de geografía, historia y geografía, UNAM, Plaza y Valdés.
6. Guerra, F., (2003b), México: del antiguo régimen a la revolución, 7ª ed, México, tomo 2, colección sección de obras de historia, Fernández, S., traductor, FCE.
7. Haber S., (1988), La revolución y sus repercusiones,
8. Illades, C. y Rodríguez, A., compiladores, (1996), Ciudad de México, Instituciones, actores sociales y conflicto, político, 1774 - 1931, México, D.F., El Colegio de Michoacán, Universidad Autónoma Metropolitana.
9. Illades, C. y Rodríguez, A., compiladores, (2000), Instituciones y ciudad. Ocho estudios históricos sobre la ciudad de México, México D.F., col. Sábado Distrito Federal, ediciones uníos.
10. Iñigo A., (1994), Bitácora de un policía, 1500 - 1982, ensayo histórico, 2ª ed., México D.F., editorial siete.
11. López, D., (1971), historia y pensamiento económico de México. Comercio interior y exterior, sistema monetario y del crédito, textos universitarios, México, UNAM.
12. Mancisidor, J., (1957), Historia de la revolución mexicana, México, Costa - amic.
13. Martínez, R., (1999), México: revolución y reformismo 1900 - 1924, 2ª ed., México, serie ciencias sociales, colección: histórico - económicas, Centro de estudios para el desarrollo nacional s.c.
14. Muñoz, G., (1990), Discurso inaugural, en M., Perló, La modernización de las ciudades en México, México D.F., IIS, UNAM.
15. Rodríguez, A., (2000), V. Desabasto, hambre y respuesta política, 1915, en: C. Illades, y A. Rodríguez, compiladores, Instituciones y ciudad. Ocho estudios históricos sobre la ciudad de México, México D.F., col. Sábado Distrito Federal, ediciones uníos.
16. Valadés, J., (1985a), Alto en la guerra civil, colección: Historia general de la revolución mexicana, tomo 4, México, SEP- cultura, guernika.
17. Valadés, J., (1985c), La violencia como sistema, colección: Historia general de la revolución mexicana, tomo 3, México, SEP- cultura, guernika.
18. Womack, J., (1985), Zapata y la revolución mexicana, González, F., traductor, Colección Cien de México, México, SEP-cultura, SXXI.

Discos compactos DVD:
1. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto Nacional de Estudios Históricos sobre la Revolución Mexicana, (1998), artículo: La modernización, la llegada de la luz, en: La revolución mexicana a través de sus imágenes, disco compacto, México D.F., UNAM.

Videos:
Clío, (1998), Venustiano Carranza, Colección México siglo XX, México, Gol records, La Jornada.

Archivo Histórico del Distrito Federal
Actas de Cabildo
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario 281-A, 26 de febrero de 1915
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario 281-A, 7 de abril de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario 281-A, 26 de Febrero de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, martes 23 de Marzo de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, 9 de abril de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, 7 de Abril de 1915
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, 13 de Abril de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, 4 de mayo de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, martes 13 de abril de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, viernes 28 de Abril de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, martes 4 de Mayo de 1915.
AHDF, Acta de Cabildo Original Ordinaria, No. de Inventario, 281-A, martes 8 de junio de 1915.

Ramo Alumbrado
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, 22 de marzo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, Expediente 1123, año 1915, 11 de marzo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Oficialía de partes, 6 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Dirección General de Obras Públicas al C. Presidente del Ayuntamiento, 9 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo, 364, expediente 1129, Al ciudadano encargado de la Dirección de Obras Públicas. 9 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, 25 de marzo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, 7 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Al C Presidente del Ayuntamiento, 3 de Junio de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Al ciudadano encargado de la Dirección de Obras Públicas, 9 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Sala de comisiones, al señor Secretario del Ayuntamiento Constitucional, 28 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, de Enrique Schondube al Sr. Secretario del Ayuntamiento, 29 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, 9 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Pedro Laguna, Al H. Ayuntamiento de la ciudad de México, 6 de Mayo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, de la compañía Agnil al Sr. Secretario del Ayuntamiento, 15 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, 23 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, de la CMLyFM a la Comisión de Alumbrado público del H. Ayuntamiento, 13 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, sellos de 39 casas comerciales, Al Honorable Ayuntamiento, 20 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Dirección General de Obras Públicas del D.F. Al H. Ayuntamiento, 30 de Abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Dirección General de Obras Públicas del distrito federal, Al C. Presidente del Ayuntamiento, 21 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, 25 de marzo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1128. Al Presidente del Ayuntamiento. El ingeniero A. Ramírez presenta proyecto relativo al establecimiento de un "control eléctrico-mecánico", 22 de marzo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, El Presidente municipal al C Gobernador, al C general comandante de la plaza, al C gerente de la compañía mexicana de luz y fuerza motriz, al encargado de la dirección de obras públicas, 8 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, de la CMLyFM al Sr. J. León, Secretario del Ayuntamiento Constitucional de México, 13 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, DGOPDF, 4 de mayo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, al Secretario del H. Ayuntamiento, 30 de Abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, Memorándum, sección 2, No. 57, 30 de abril de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, DGOPDF al Presidente del H. Ayuntamiento, 26 de mayo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, de la DGOPDF al Inspector de Alumbrado, 28 de mayo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, la Comisión de Alumbrado, al Gerente General interino de la compañía, 29 de mayo de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, la Comisión de Alumbrado, al Sr. M. Foulton Gerente de la CMLyFM, 1 de junio de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, The Mexican Light and Power Co., al C Presidente del Ayuntamiento, 30 de mayo de 1915,
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, sala de comisiones, 2 de Julio de 1915.
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 364, expediente 1129, The Mexican Light and Power Co., al C. Presidente del Ayuntamiento Constitucional, 19 de junio de 1915
AHDF, Ramo Alumbrado, Tomo 365, expediente 1137, reporte del asalto de la planta de Salto grande Necaxa del 11 de marzo de 1917, del departamento de Obras Públicas, al H. Ayuntamiento de México, 31 de octubre de 1917.


Diarios
El Demócrata, (1915), La planta de Necaxa ha sido rescatada por las fuerzas legalistas, jueves 7 de Octubre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario